Salir con el hombre tema mujer de más edad más joven

HOLA A TODOS, despues de leer sus comentarios me convenzo mas de que para el amor no hay edad y mi caso es el siguiente: yo soy un hombre de 26 años y estoy a punto de casarme con mi novia de 49 años tal vez les parezca insolita mi historia pero ella es la mujer mas especial nos conocimos en el servicio social y un dia al salir a dar la vuelta ambos no aguantamos mas y decidimos iniciar un ... Una relación amorosa entre un joven de 20 años y una mujer de 15 años no es algo como para decir que es un delito, siempre y cuando, primero, haya consentimiento mutuo, aprobación de los padres y, finalmente, no induzca a la violación o a la prostitución. Asimismo, hay un viejo adagio popular que dice que el amor no tiene edad. Al parecer no, he aqui unas ventajas de tener un novio más joven que vos 1. Tendrás un sexo de 10 Una mujer alcanza su plenitud sexual en torno a los treinta, justo cuando el hombre empieza a perder fuerzas. Por fin podrás combinar tu experiencia y el conocimiento de tu cuerpo con la energía y la potencia de alguien más joven. Solo el 1% se lleva 20 años o más, y el 1.6%, 15 a 19. ... encontró que las mujeres con más dinero deseaban hombres de más edad. Los investigadores creen que a medida que ganan capacidad ... Ventajas de salir con alguien mayor El hecho de que las mujeres salgan con hombres mayores que ellas es porque buscan seguridad, en tanto los hombres prefieren alguien más joven que les asegure la reproducción. Pero hay más razones para comprometerse en una relación con una marcada diferencia de edad. 1. Seguridad económica. Un buen ejemplo puede ser el salir de fiesta; mientras que la mujer al ser joven quiere y puede aguantar largas noches bebiendo y bailando, quizá él no pueda seguirle el ritmo. Otra de las desventajas cuando existe una gran diferencia de edad en la pareja, cuando el hombre es mucho más mayor, puede surgir (casi con toda seguridad) en la cama. Así es ligar con un hombre más joven y así suele acabar la relación “Pero si una mujer está saliendo con un chico que no está ni de lejos preparado para tener Falta(n): ayuda. 4- No te sientas de menos si ella es una profesional con una vida y una carrera consolidadas. .. yo estoy saliendo con un chico menor de dos años el tiene 22 y ... Es algo obvio, pero con el tema de la edad casi siempre existe polémica. Uno de los privilegios para las parejas de edad más o menos similar es que rara vez se tienen que enfrentar a las ... De acuerdo con la psicóloga Wendy L. Patrick hay una razón por la que cada vez más mujeres mayores empiezan relaciones estables con chicos hasta 15 años más jóvenes. Alejandra Chavarría ... La mayoría de los hombres jóvenes cuando se enamoran, se entregan a una sola mujer y solo buscan hacerla feliz sin importar su edad. Salir con un hombre más joven en realidad no es muy ...

~Historia de suspenso~

2020.10.20 01:34 chonny433 ~Historia de suspenso~

Me encontré esta historia en inglés, me gusto mucho y quise traducirla.
Mi nombre es Dania, tengo 19 años, soy la mayor de tres hermanas y un hombre. Hace un año que estoy en esta celda fría y alejada de las demás reclusas.. me consideran de muy alto riesgo y he sido condenada a la inyección letal... Tengo una celda para mi sola y no salgo de aquí, me dan de comer por medio de una puerta, jumm. .. me tienen miedo. El psiquiatra que viene a verme necesita ayuda me sedán primero con un dardo como si fuera una bestia.. ja ja ja me tiene miedo mi diagnóstico es desequilibrio mental con triple personalidad pero mas bien creo que lo que temen es que les haga lo que les hice a esos hombres...le temen a mis ojos azules celeste, mis labios carmesí, mi piel blanca y buen trasero, bubys de buen tamaño y firmes y mi sensual manera de ver y moverme, se nota que se ponen nerviosos lo que no saben es que si hice todo eso es por que me sentía asustada y solo me defendía.. Hace 11 años vivía con mi madre y mis cuatro hermanos en un poblado de Texas, mi madre de sangre latina es mexicana, mi padre... solo se que era francés y que mi madre se embarazo de mi en un baile en su pueblo allá en Michoacan, México. Y que se vino a USA sin saber qué estaba embarazada aquí nací, mi madre se llamaba Fabiola era bonita una gran mujer muy sensual... pero muy puta. Mis hermanas son de diferente hombres y mi hermano es de mi padrastro Javier un mexicano borracho, con aires de macho. Mi madre trabajaba en un bar de quinta mal oliente para poder mantener a su macho. Por que yo a mis ocho años no estudio tengo que trabajar vendiendo galletas y ayudando en una tienda a un viejo loco que me daba asco y miedo pero necesitaba llevar de comer a mis hermanos. Un día mi madre se fue a su gran trabajo y me dejo como siempre al cuidado de mis hermanos recuerdo la fecha como si fuera ayer era un 20 de abril era ya de noche y venía una tormenta yo abrigue a mis hermanos y los lleve a la cama todos dormíamos en una sola cama todos apretados, Javier no estaba..... Así que me apure a hacer todo recoger lo que mi madre no hacía por dormir todo el día, lave trastos y recogí todo me sentía cansada y tenia frío la tormenta azotaba con todo y por primera vez sentí miedo, miraba como las gotas de lluvia resbalaban en las ventanas el aire soplaba con fuerza y entre la oscuridad al irse la luz vi una sombrita era mi hermanito de un año que gateando llegó a mi lado lo mire y me abrazo con fuerzas le dije que todo estaba bien y me quede sorprendida pues como se bajo de la cama fui a ver y la vieja cobija estaba tirada al parecer se cayo lo abrace y arrullé hasta que se durmió me quede acostada a su lado y me gano el sueño, de pronto escuche entre sueños una respiración agitada un olor putrefacto entre mal aliento, alcohol y cigarro, sentí como unas manos ásperas recorrían mis piernas y desperté asustada era Javier, quise pararme pero se acostó encima de mi su cuerpo gordo me ahogaba y me decía al oído que me cogeria asta hacerme gritar y aullar como perra... por un momento recordé que mis hermanos despertarian y se asustarían también recordé cuando mi madre se cogia a sus amantes siempre lo hizo frente de mi así que sabía lo que me pasaría y no podía escapar así que como pude le dije no aquí por favor... el me jalo al suelo y luego me jalo del cabello hasta la cocina me aventó con fuerza y caí al piso, el se paró frente mí y se bajo el pantalón y quedo al aire su pene, un pene grande y grueso muy erecto percudido y olía a pescado me puso de rodillas frente a él y me jalo del cabello me dijo mama perra sucia casi me daba vómito y como me vio arquear me bofeteo me dijo si no lo haces iré por tu hermana mis ojos se llenaron de lágrimas y quise gritar pero sabía que nadie podía ayudarme así que con todo el asco del mundo empecé a mamar ese asqueroso y pudriente pene cada vez gemía como loco trate de morderlo pero me miró y me dijo si me muerdes mató a tus hermanos así que seguí luego se vino en mi boca yo vomite pero me jalo y me arrancó mi ropa de un jalón, mi desnudez quedó frente a él, mi delgado cuerpo yacía frente a un tipo de 1.80 de estatura para ser mexicano era alto su robusto cuerpo pesaba aproximadamente 100 kilos, me trate de tapar pero fue en vano el me jalo hacia el y por un momento quise gritar sin embargo recordé a mis hermanos y caye, sus ásperas manos tomaron mi débil cuerpo y me tiro al suelo sujeto mis piernas y las abrió a par me se echó encima y con su pene traspaso mi vagina me tape la boca pues el dolor era horrible mis lágrimas rodaban por mi rostro y el embestía con rudeza el dolor era insoportable pero aun así no grite volteaba a ver a todos lados buscando con que quitármelo de encima pero no podía ni respirar, mientras el jadeaba en mi oído como cerdo y me decía maldita perra estas bien apretada me gusta como gimes y volvía a embestir después de un rato se vino y se salio de mi sentí que me partía en dos y quise moverme y huir sin embargo me jalo de mis pies y dijo a donde vas aún no termino de cogerte perra desgraciada y me volteo tomó con sus manos mi cadera y me puso de cuatro me penetró por el ano y la dejo ir toda sentí un inmenso dolor y mis lágrimas rodaban por mis mejillas el embestía con fuerza se aferraba a mi con los brazos y me la dejaba ir con todo sentí que el tiempo se detuvo y no terminaba mi dolor de repente se cayo encima de mi aplastandome no podía moverme y tampoco respirar el maldito se quedo dormido y su asqueroso pene dentro de mi... con la poca fuerza que me quedo y con mucho trabajo pude safarme pero no podía ni pararme, sangre escurría entre mis piernas y mi ano palpitaba con dolor con trabajos me arrastre hasta el baño abrí la regadera y me lave con jabón con un mecate me tallaba mi cuerpo queriendo arrancar mi piel y dejar de sentir sus asquerosas manos y su putrefacto aliento me quede bajo el agua llorando y deseando matarlo por primera vez sentí el sentimiento más fuerte en mi vida quería matarlo lo odie y odie a mi madre por no estar, la odie por permitir que esto me sucediera a mi corta edad, por no ser una madre como otras que llevaban a sus hijos al parque y les compraban un globo, a mis ocho años no tenia infancia tenía que ser madre de mis hermanos, yo los bañaba y les daba de comer. Odiaba ser la mayor y tener que vivir así, mire el espejo y lo rompí tome entre mis manos un pedazo y quise cortarme la garganta para terminar este infierno pero recordé a mis hermanos si yo moría mis hermanos se quedarían solos pues mi madre no los cuidaba el bebe moriría de hambre y de seguro Javier tomaría a mis hermanas para saciarse así que sólo lloré en silencio, con trabajos me pare y busque una toalla sanitaria para ponérmela pues aun sangraba salí del baño y vi a Javier tirado en el viejo sillón ya se había puesto la ropa y roncara como cerdo quise enterrarle un cuchillo pero me dio miedo así que camine a el cuarto busque mi ropa y me vestí gracias a Dios mis hermanos no despertaron tome un trapo y limpie mi sangre, todo me dolía me fui a la cama y lloré un buen rato hasta que escuche llegar a mi madre para variar ebria ya no dormí, pronto el sol entró por la ventana entre las rotas y viejas cortinas mi hermanito despertó y me abrazo yo lo abrace también, como pude me pare fui a la cocina y le serví leche, mis hermanas se levantaron y desayunaron con leche y Marin la más chica me abrazo y vio mis ojos rojos e inchados mi labio abierto y me pregunto que te paso? Cattia y Mirelle me miraron y me abrazaron les dije nada me caí anoche soy muy torpe. Después salí a la tienda del viejo loco para trabajar pero cada vez que me movía sentía que filosas navajas me cortaban por dentro llegue hasta la tienda y el viejo me miró sus ojos se llenaron de lágrimas y me dijo que te hicieron yo sorprendida pues siempre le tuve miedo y asco pero me tomo de la mano y me ayudó a sentarme en verdad solté un grito de dolor y lloré como nunca grite y el me abrazo con delicadeza le dije me quiero me quiero morir... el viejo me dijo no hija aún eres un pequeña no pienses así se que te lastimaron y que no eres feliz pero no pienses así me tomo entre sus brazos y me cargo me llevo asta su casa que estaba atrás de la tienda me acostó en su cama y me puso un medicamento para el dolor me lavo y me reviso me dijo te lastimó muy feo ese hijo de puta pero verás lo mataré yo le dije no yo lo haré..después perdí el conocimiento me desmaye.. Cuando desperté me sentía mejor y vi a mi alrededor vi medallas de honor y la bandera de México y Estados Unidos una gran foto de un joven militar me senté y ya no sentí dolor en eso entró el viejo le pregunte quien es el??... el sonrió y dijo no siempre fui feo y viejo... soy yo fui militar ahora estoy retirado soy latino mis padres fueron mexicanos y yo nací aquí me metí al ejército y por una metralla me retire pues me destrozo los nervios de mi pie y ya no servía para el ejército... También vi una escopeta y le dije enséñame a disparar me miró y dijo aún eres muy pequeña para aguantar el golpe de una escopeta y conteste si aguante las cógidas de ese cerdo sin gritar que no aguante eso... me miró y sus ojos se llenaron de lágrimas y me dijo esta bien pero te enseñaré primero con una pequeña... mañana lo haré ahora es muy tarde para eso pregunté que hora es y me dijo ya son las 6 me pare rápido y no sentí dolor y le dije que me hizo ya no siento dolor y me contesto te puse un medicamento para el dolor el que tomo para mi dolor del pie durará el efecto hasta mañana y entonces te pondré otra pero ahora a donde vas??? Le dije voy a mi casa mis hermanos están solos y no quiero que les hagan lo mismo que a mi me dijo y di vuelve a atacarte no niña yo iré y lo denunciare le dije no yo me vengare además mis hermanos me necesitan así que salí de ahí y regrese no negaré que tenia miedo pero cuando llegue mi madre me pregunto que por que tarde la vi con el ojo morado y pregunté que te paso me contesto ese pendej0 me pego y se llevó mi dinero y tu donde diablos andabas y que te paso le dije que me había caído pues si le decía la verdad no me creería y de seguro también me golpearia... por un mes Javier no volvió y mientras tanto yo planeaba mi venganza y el viejo Antony me enseñaba todo lo que sabía y yo con el hambre de venganza aprendí todo pronto cumpliría 9 años y yo ya era una experta en armas y tácticas de defensa cada noche que mi madre se iba esperaba que llegara Javier pero no llegaba mientras tanto yo planeaba mi venganza...una tarde cuando regresaba de la tienda a casa vi a Javier en el pueblo con siempre borracho así que corrí a la casa mis hermanos estaban jugando mi madre se fue y les dije entren les di de cenar y les dije a mis hermanas yo saldré pero quiero que se queden no habrán a nadie atranque la puerta por dentro y cuando llegue yo les silvaré tres veces y entonces abren... me metí a bañar tome un vestido de cantinera de mi madre y me lo puse me maquille y pinte mis labios de rojo me puse una peluca de mi madre pelirroja y su perfume barato... A pesar de ser niña era alta y me veía bien salí de casa y me fui en busca de Javier no tarde mucho estaba en un bar entre y me acerqué a el me miró y le dije ven el se paró y yo camine apresurada salí del bar y el detrás mío, camine por un sendero con arbustos para seguir por el bosque el detrás mío caminé hasta estar lo suficientemente lejos del pueblo y me detuve lo mire y me miró me dijo perra te gustó como te cogi que vienes por más yo le conteste si me gusta tu verga y quiero que me cojas el se desabrochó el pantalón y le dije espera primero brindemos y saque de mis ropas una cerveza a la cual ya le había puesto somníferos lo suficiente para inmovilizarlo pero no dormirlo le dio dos tragos y se la acabo yo hice que me quitaría la ropa pero pronto cayó como gran cerdo lo desnude le rompí la ropa con un cuchillo muy bien afilado y lo amarre de pies y manos el asustado me decía que le haría y le dije.... Lo mismo que me hiciste le puse una mordaza en la boca y prendí una fogata y puse un palo a arder con la punta ya a rojo vivo el carbón se lo metí por el ano... ja ja ja ja el hijo de puta se retorcía como vil gusano y gritaba pero no se oía pues su boca estaba tapada... lo embestía duro y sacaba y metía y el se retorcía luego apague cigarros en su asquerosa humanidad y con el cuchillo le corte el pene y los huevos ja ja ja fue mi parte favorita pues se sacudía como cerdo en matadero gritaba y gemía lloraba y suplicaba pero yo gozaba de su dolor después ya sin fuerzas le quite la mordaza y le metí su pene en la boca con todo y huevos y le cerré la boca y cosí con hilo y aguja.. Sus ojos se pusieron blancos y su cara roja se asfixiaba y poco a poco murió debo confesar que por primera vez me excite y sentí placer al ver como moría luego con gasolina rocíe su cuerpo y puse leña encima de él y prendí fuego era increíble ver como se movía el cuerpo y se quemaba lentamente parecía que se pararía pero no ya estaba muerto... esa noche llegue a casa silve y mis hermanos me abrieron sentí paz y satisfacción me metí a bañar metí la ropa y peluca a la basura y la queme y me fui a dormir al otro día la noticia en el pueblo una persona había sido encontrado calcinado casi echo cenizas sólo los huesos quedaron y ya sabían quien era pues encontraron su identificación tirada era Javier mi madre lloraba amargamente y la odie... en el pueblo rumoraban que una mujer pelirroja lo había sacado del bar pero nadie sabía quién era y yo gozaba de venganza... seguí trabajando en la tienda el viejo Antony me dijo fuiste tu verdad y le sonreí jamás hablamos del tema y mi vida siguió pasaron dos años y nunca supieron que le paso a Javier yo cumplí 11 y para entonces ya empezaba a desarrollarme y muchos niños me veían con ganas de hablarme pero yo era tímida y callada... una tarde cuándo regresaba de la tienda entre a la casa y encontré a mi madre casi cogiendo en la cocina y mis hermanos presentes... entre y dije madre ella me miró con irá y me dijo que diablos quieres le dije no hagas eso delante de mis hermanos tome a mis hermanos y los lleve al cuarto mientras ella y el fulano se marchaban esta vez el tipo se llamaba Carlos era un licenciado que era venezolano y estaba de paso en el pueblo un tipo moreno alto delgado bien vestido pero algo no me gustaba de él... esa noche no pude dormir pues la cara de Carlos se aparecía en mis sueños y no entendía por qué, paso el tiempo dos meses para ser exacta Carlos había pasado de nuevo al pueblo y busco a mi madre se quedo varios días en el pueblo y mi madre y el salían yo igual que siempre en el rol de madre de mis hermanos salía de casa y a trabajar una tarde llegue a casa con un pastel pues mi hermano cumplía tres años abrí la puerta y casi me desmayo mis hermanas estaban sangrando de la boca y nariz tire el pastel y vi a mi madre tirada en el viejo sillón completamente ebria abrace a mis hermanas y les pregunté que paso de pronto me acorde de mi hermano y les pregunté donde esta el bebé catty me miró y señaló el cuarto y lloro con fuerzas yo corrí al cuarto para ver la peor escena de mi vida mi hermanito mi bebé tirado sin ropa y sangrando de su trasero apenas y respiraba lo tome en mis brazos y grite noooooo por que el, corrí con mis hermanas y les dije que paso quien fue y catty dijo fue Carlos llegó empezó a tomar con mi madre después que mi madre cayó el fue al cuarto y agarro al bebe el dormía yo le dije no y me golpeó luego fue en contra de mis hermanas y también las golpeó yo trate de defenderlos pero no pude desnudo al bebé y lo lastimó lloraba y el no lo soltaba mamá nunca despertó.. mi corazón se murió y mi cabeza se nubló voltee a ver a mi madre y la odie más tome a mi hermanito y mis hermanas salimos de la casa y lleve a mi hermano con Antony lo llevamos al hospital del pueblo pero mi hermano llegó muerto murió entre mis brazos mientras le iba cantando de cuna... llegamos al hospital y los doctores lo revisaron pero me miraron y me dijeron lo lamentamos ya esta muerto...en ese momento sentí que mi corazón murió y mi alma salió de mi cuerpo mi cabeza se nubló y salí corriendo de ahí...de pronto mi mente se puso negra y recordaba sus risas, todas las mañanas me despertaba con besos y un te quelo mamá, sus pequeñas manos me abrazaban y sus lindos ojos sonreían con gran dulzura e inocencia y ese maldito se la arrebato.. entre a la casa y mi madre seguía tirada la mire con rabia mi sangre hervía tome el lazo de las cortinas la amarre de pies y manos y arroje agua hirviendo en sus piernas ella despertó y grito me miró asustada y aterrada y me dijo que diablos haces la mire y la golpee con todas mis fuerzas y grito ella estas loca y le dije eres una puta mientras tu te caes de borracha ese hijo de puta violó y mató a mi bebe me miró confundida y pidió perdón suplicaba que la dejará y yo la tome de los cabellos y con un cuchillo corte su garganta su sangre salía a chorros y ella se ahogaba mientras tanto la bañe de gasolina y fui a la cocina abrí el gas y puse un cigarro en la mesa salí corriendo de ahí y a lo lejos una explosión sentí placer y corrí a casa de Antony tome ropa y me bañe tire la que manche de la sucia sangre de mi madre y la queme después fui a el hospital a recoger el cuerpo de mi hermano lo lleve a la funeraria y después a sepultarlo frente a su fría tumba juré vengar su muerte ese día enterré a mi hermano y con el mi infancia e inocencia y nació una asesina llena de venganza... abrace a mis hermanas y cuando salíamos del panteón el pueblo entero llegó con cara de sorprendidos pues mi casa se quemo y dentro de ella mi madre me miraban con lástima pero no sabían que yo era la asesina, mi inocencia fue arrebatada y mi corazón endurecido. Para ellos era una inocente niña en tragedia más ese día nació mi locura y mi sed de venganza... Después de ese día busque a Carlos hasta debajo de las piedras,pero nadie sabía de él... paso un año y mi desarrollo era evidente parecía una chica de 15 y seguía trabajando en la tienda y vivíamos con Antony el era como un padre nos cuidaba en mis ratos libres planeaba mi venganza y buscaba a ese bastardo... un día llegó a la tienda un chico se llamaba Frank era muy apuesto era el popular de la secundaria del pueblo iba en 9no grado era un chico guapo me impacto al momento me saludo y pidió una gaseosa y me agarro la mano cuando le cobre me sonroje y se río me pregunto mi nombre y le dije Dania el me dijo soy Frank y quiero invitarte al cinema hoy en la noche yo dije si claro esa noche fuimos vimos la película de terror la matanza de Texas hay me di ideas de lo que le haría a Carlos... término la película y salimos caminando del cinema y me dijo vamos a ver las estrellas me llevo a un lugar retirado del pueblo y nos acostamos en la hierba vimos las estrellas de repente el se acostó encima de mi y me beso por primera vez sentí un beso rico mi corazón latía rápido y sentí mi vagina palpitar el empezó a acariciarme y me estremecí de pronto levantó mi falda y metió su mano en mi ropa interior y me sobada con delicadeza yo sentía arder quise parar pero mi cuerpo no respondió y el me penetró con sus dedos me hizo gemir y entonces me bajo mi ropa y su pene algo grande y gordo bien erecto me penetró y yo gemía de placer de repente en mi mente recordé a Javier y me asuste pero el lo hacía tan bien que seguí luego yo se lo mame y se vino me dijo wuooo eres una experta y le dije no tú me provocas luego nos vestimos y nos fuimos a casa.. esa noche soñé con el y me volví a mojar.. al otro día salí directo a la escuela para verlo pero entonces vi a Frank con otros chicos y estos le daban dinero y dijo apuesta cumplida y entre su pantalón saco mi sostén sentí rabia y mi sangre hirvio me retire sin que se diera cuenta y mi plan empezó... después en la tarde fue a verme quise golpearlo pero me aguante y lo recibí con una sonrisa pero dentro de mi planeaba como hacerlo pagar. El sonrió y me acarició el rostro me dijo que me deseaba yo le dije que también deseaba ser suya entonces me dijo vamos te tengo una sorpresa. Camine con el hasta una cabaña vieja y abandonada en medio de la nada entramos y en seguida empezó a besarme con pasión yo sentía mi cuerpo encender y mi respiración se agitaba, sus manos recorrían mi cuerpo y terminaban apretando mis nalgas luego me abrazaba con fuerza y me pegaba a el su miembro estaba duro y seguía besándome con desesperación y sus manos empezaron a levantar mi vestido y llegaron hasta mi vagina la cual ya estaba mojada de la excitación que tenia bajo mi ropa interior y con sus dedos jugaba con mis labios y clitoris, mientras su boca bajaba por mi cuello hacia mi escote y con una mano desabrochó mi vestido y con la otra seguía jugando con mi vagina, mi vestido se abrió y dejo al descubierto mis senos de buen tamaño los cuales chupaba con ansias y mordía mis pezónes despacio y con un dedo penetraba mi vagina eso me hacía gemir como loca después me volteo y empezó a penetrarme con su pene me tomaba de la cadera y tiraba hacia el con fuerza y luego me alejaba, mis nalgas topaban con su cuerpo y eso me excitaba más luego se estremeció pues se vino dentro de mi pero yo no termine así que lo tire en el piso y me monte en el me sentía morir de placer de pronto vi un martillo lo tome con mi mano y entre el vaivén de mi cuerpo tome el martillo y lo levante el tenía cerrados los ojos y cuando lo iba bajando con fuerzas me vio abrió grandes los ojos y solté el martillo contra su cabeza con fuerzas su cuerpo convulsiono y su sangre corrió por el piso seguí golpiando al ritmo de mi cuerpo encima de él y pedazos de su cerebro con hueso volaban mi excitación fue tanta que sentí varios orgasmos juntos, después me vestí y con una hacha lo partí en pedazos la sangre salpicaba todo. Tome sus partes del cuerpo y las metí en varias bolsas de plástico Ya era de noche así que corrí a casa entre a escondidas me bañe y queme mi ropa manchada, tome la camioneta de Antony y la acerque lo más que pude a la cabaña y empezó a llover muy fuerte y yo entre a la cabaña y empecé a subir sus partes a la camioneta primero una pierna, luego un brazo, después la cabeza y así.. maneje toda la noche ya casi de madrugada llegue a un pantano la verdad no recuerdo como llegue hasta ahí pero baje y vi que había pantanos y cocodrilos empecé a bajar todo y lo saque de la bolsa me retire y los cocodrilos hicieron todo se lo comieron y hasta que terminaron todo regrese y las bolsas las tire en un contenedor de basura y me fui a casa llegue un poco tarde lave la camioneta muy bien y me fui a la tienda Antony me dijo donde estabas le dije fui a al otro pueblo a dejar un pedido me dijo sabes andan buscando a un chico ayer no llego a su casa y lo andan buscando yo le dije que no sabia nada me dijo vi que ayer vino y te fuiste con el.. y entonces le dije aa es Frank si ayer fuimos a el campo deportivo luego llegó un tipo algo molesto y me dejo ahí se fue en una camioneta con ese tipo y yo regrese para entregar el pedido del señor del rancho del otro pueblo y me quede varada por la tormenta pero no se que mas paso con el...Antony me miró y me dijo se muy bien que hiciste a mi no me mientes entonces sonreí y le dije yo momento hice nada.. entre a casa y hice de comer a mis hermanas.. luego me fui a la cabaña pero ya no estaba estaba quemada no entendía como se veía que apenas se había quemado me fui a casa y Antony me dijo no creas que solo tu puedes desaparecer evidencias... Así que seguí con mi vida todos buscaban a Frank pero no lo encontraban y como es un pueblo nada sospechaban. Mientras tanto seguí buscando en otros pueblos a Carlos pero no lo encontraba así que empecé a viajar a otros estados para ver si lo encontraba así paso un año más hasta que una mañana en mi mismo pueblo apareció Carlos con un cambio muy drástico
Estaba rapado y había engordado vestía como un vaquero su apariencia era otra pero su maldito rostro nunca lo olvidé lo seguí hasta que llego a una casa cual seria mi sorpresa el llegó a casa de Frank me quede sorprendida y cuando entro la madre de Frank lo abrazo y el lloro... iba pasando un chico y le pregunte oye ese tipo quien es y me dijo a Es el padre de Frank vino a ver si ya encontraron a Frank pues no es de acá me cayo un balde de agua fría en la espalda quien diría que yo le arrebate a el asesino de mi bebé su propio hijo mi cara sonrió y ahora empezaría a planear bien su muerte lenta y larga.. Me fui a la casa me bañe me puse un pantalón de hombre me corte el cabello como hombre y me puse una venda en mis senos luego me puse una camisa y una chamarra me puse una gorra, me puse pupilentes cafés y me fui al pueblo camine hasta encontrarme a Carlos me miró y sonrió yo lo salude entonces El me siguió me metí a un bar y este entró detrás mío le invite un trago y me pregunto mi nombre le dije me llamo Daniel empezó a contarme su patética vida y yo le dije que ya me iba ya era de noche entonces me tomo del brazo y dijo si a mi me gustaban los hombres y dije si entonces me dijo que quería pasar un rato conmigo le dije que estaba bien que en una casa abandonada sería mejor así salimos del bar asta una casa abandonada yo le dije toma un trago más y este se lo bebió de pronto me dijo vamos déjame tenerte y le dije yo te quiero mamar la verg∆ y luego me lo metes y yo a ti el dijo si pero el efecto de los somníferos empezó y se cayo, lo levante y dije déjate amarrar para que sea mejor pero se desmayo así que lo amarre y lo colgué cuando despertó yo estaba ya vestida de mujer y el desnudo amarrado de pies y manos y colgado le dije sabes lo que le paso a tu hijo y le conté a detalle lloro como maricon y me decía que lo perdonará que lo dejara ir suplicaba y entonces le corte la verg∆ y la cocine delante de él luego se lo hice tragar mientras se desangraba y luego tome un tubo al cual le solde pequeñas navajas lo metí de golpe en su culo y bramo, gimió y grito yo lo sacaba con un furia y lo metía cada vez que lo sacaba pedazos de intestino salían con mierda luego puse la escopeta en su culo y salieron volando sus cesos por donde quiera ja ja ja ja ja ja ja por fin el hijo de puta murió luego corte su cuerpo en pedazos y con la trituradora de ramas lo moli después y embolse todo el puré ja ja ja después lo lleve a la presa y lo arroje sin bolsas y los peces se lo tragaban después fui a la casa y limpie todo y me fui... por fin me sentí excitada fácinada... paso el tiempo y en el pueblo seguían buscando a Frank y Carlos creyeron se fue y yo feliz..en el pueblo hay fiesta un nuevo pastor llegó y una familia llegó a vivir junto a casa un padre amoroso viudo y dos niñas Britany de 10 años y la pequeña Rocíe de 5 años mis hermanas y ellas iban al templo a orar yo cuidaba a mis hermanas... todo parecía estar bien hasta que un día Mirelle mi hermana de 11 años me dijo que el pastor jugaba con ellas en un cuarto y que había hecho llorar a Rocío mi sangre se calentó y le dije que tipo de juego me dijo que les pedía que le besaran el gusano y que a Rocío la había sentado sobre el gusano mi cabeza se nubló y le dije a ti o Catty o a quien más le a hecho eso entonces dijo no sólo a Rocío a mi y a Britany nos hace besarle entonces abrace a mi hermana y después fui al templo ya de noche me subí por un árbol y llegue a donde dormía el pastor lo vi ahí desnudo flajelandose y fotos de mi hermana y de las niñas luego se masturbaba y besaba las fotos me fui y empecé a pensar mi plan... Una noche después de unos días y evitar que fueran las niñas al templo me metí a la habitación del pastor me desnude y me puse perfume luego me puse un velo rojo y me acosté en la cama mi desnudes estaba perfecta el pastor entró y me vio le dije ven tomame el me miró y se paralizó baje de la cama y me inque ante el le baje el pantalón y su pene estaba erecto lo puse en mi boca y este gimió lo mame con delicadeza y este se vino en mi boca luego lo avente a la cama y lo amarre le dije hoy lo haré morir de placer amarre su boca y pase mi lengua por todo su cuerpo y gemía y se retorcía luego me monte en el y me daba sentones y cuando estaba a punto de venirme tome un cuchillo y lo apuñale varias veces hasta venirme uffff que rico su sangre me baño y yo estaba excitada me baje y me metí a bañar luego le metí por el culo juegos artificiales y por todos lados también pólvora después lo arrastre hasta el patio del templo con trabajo subí su cuerpo en un poste lo amarre regrese a limpiar todo el colchón lo saque y lo queme con todo lo que ensucie después me volví a bañar y me cambie toque las campanas y prendí mecha el pueblo se junto y pufff explotó ja ja ja ja todos salpicados y asustados yo muerta de risa me fui a casa y le dije a mis hermanas que cualquier tipo o quien sea las molestará o dañará debían decirme... el pueblo estaba asustado ya nadie salía de noche y tampoco iban al templo y yo como si nada.. seguí en el pueblo tranquila los años pasaron cuando cumplí 18 años era aún más hermosa todos querían conmigo casados viudos divorciados de todo yo a nadie le daba importancia pues trabajaba para mantener a mis hermanas mi vida ya era feliz hasta que un día salimos con mis hermanas a dar un paseo y cuando regresamos Antony yacía en el piso corrimos y estaba muerto un paro cardíaco fulminante lo mató lo enterramos y un licenciado se acercó dijo este es el testamento nos había dejado mucho dinero 2 millones de dólares y la casa yo decidí salir del pueblo a empezar una vida nueva nos fuimos a Phoenix a empezar una nueva vida olvidar todo pero no fue asi después de comprar una casa y vivir bien un 30 de mayo la vida venía a cobrarme todo mi hermana Catty salió a comprar y cuando regresaba unos tipos la golpearon y la violaron la dejaron tirada en un estacionamiento esa noche llegó la policía tocó salí y me dijeron su hermana esta en el hospital fue agredida por varios necesitamos nos acompañe llegue al hospital y la vi golpeada y asustada lloraba desconsolada la mire y abrace le dije quien fue y ella me dijo los chicos del parque cuantos fueron y me dijo todos mi corazón se rompió eran 20 tipos que la habían violado tuvieron que quitarle la matriz y la trataron de 2 enfermedades venéreas sífilis y gonorrea.. deje pasar el tiempo para planear todo un día llegue al parque y los invite a una fiesta yo vestía un diminuto vestido todos dijeron si los lleve a mi casa a mis hermanas las lleve a Mexico a Michoacan al pueblo de mi madre con los abuelos les deje todo el dinero a Catty y le dije que lo cuidará e invertiera en negocios y cuidará a las pequeñas..ese día llegaron todos les invite bebidas y tomaron luego todos no se podían mover los recargue en las sillas y aun podían ver que en mi mano llevaba una motosierra la encendí y uno a uno les corte la cabeza no podían gritan sólo miraban y sus lágrimas rodaban ese fue un baño de sangre ja ja ja ja yo partía sus cabezas y los apuñalaba, luego prendí fuego a la casa y me fui pase a México y llegue con mis hermanas para entonces la policía sabía que fui yo quien los mató mi error fue que alguien me vio una anciana vio cuando salía de esa casa me buscaron por meses y no me encontraban hasta que por récord de mi madre decía de donde era un día decidí irme pero deje a mis hermanas y abuelos en otro estado en coahuila y yo regrese a michoacan a vender la casa y ahí me agarraron la policía de México por que la DEA me buscaba los policías me tenían miedo y pidieron mi ex tradición a USA sabía que no me dejarían para ellos era asesina de 20 personas y merecía morir cuando hablo conmigo el juez le conté con detalle todo lo de Javier, mi madre,Frank, Carlos el pastor y los chicos y ahora estoy aquí encerrada esperando mi muerte pero saben algo no me arrepiento de nada...
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2019.12.24 07:14 alforo_ La sentencia de la Arandina

Llevo varios días queriendo escribir sobre la sentencia de la Arandina, pero un asunto personal me tenía absorbido. Ahora ya puedo dedicarle unas líneas al proceso judicial del cual Twitter no deja de hablar. Y de decir tonterías. Porque se pueden decir muchas tonterías cuando uno lee párrafos descontextualizados de una sentencia, o cuando la lee entera sin tener conocimiento suficiente como para interpretarla.
Normalmente, cuando comento sentencias lo hago de forma ordenada, es decir, explico los hechos probados y luego los razonamientos jurídicos. Hoy no lo voy a hacer así. Me limitaré a rebatir, con la sentencia y el Código Penal, las objeciones o barbaridades más comunes que estoy leyendo por ahí. Vamos a ello.
“Es que ella quería”
En España, la edad de consentimiento sexual es de 16 años. Una persona que tenga menos de esa edad no puede consentir de forma válida. Así que, aunque fuera verdad que ella consintió, aunque la chica se hubiera lanzado a sus entrepiernas cual loba hambrienta, ellos tenían el deber (el deber jurídico, no el deber moral) de detenerla. Igual que si una menor de edad entra en mi estanco y me pide un paquete de tabaco o entra en mi bar y me pide una cerveza yo no puedo vendérselos por mucho que sea obvio que los desea. La ley considera que hay que proteger a los menores de edad y por eso impone obligaciones a los particulares. No es tan difícil de entender.
Pero es que, encima, ella no quería. Si hubiera querido, insisto, seguiría siendo delito: abuso sexual a una menor de 16 años, con penetración y actuación conjunta de dos o más personas, nos vamos a una pena de entre 10 y 12 años de prisión (artículo 183 CPE). Como no lo deseaba, el delito es de agresión sexual a una menor de 16 años, con las mismas agravantes, la pena queda entre 13,5 y 15 años de prisión.
“Pero ¿y de dónde salen entonces los 38 años de cárcel?”
Los 38 años son en realidad la suma de tres penas:
14 años como autor de su propia agresión.12 años como cooperador necesario de las agresiones de cada uno de sus dos amigos.
Este criterio, que se lleva usando en violaciones grupales desde hace décadas, es bastante comprensible en realidad. Cuando un grupo de personas agreden sexualmente a una víctima, la oposición de cualquiera de ellas podría detener el delito, bien fuera mediante el enfrentamiento con el resto de actores o bien mediante una llamada a la Policía. No oponerse al resto de agresores, además, coadyuva a la situación de indefensión que vive la víctima. Te convierte, por tanto, en cooperador necesario de todos los delitos que se cometan ahí, aunque tú no toques a la víctima (1).
“Entonces ¿qué fue lo que pasó?”
La sentencia declara probado unos hechos muy simples. La chica contactó a uno de los jugadores de fútbol por Instagram y ambos empezaron a guarrear e incluso se intercambiaron fotos subidas de tono. El jugador se lo dijo a sus dos compañeros de piso, también futbolistas, y los cuatro se mandaron diversos audios de WhatsApp con zorreo, y sin ninguna seriedad. Hasta aquí nada que tenga trascendencia penal.
El día de los hechos (24 de noviembre de 2017), ellos la invitaron a subir a su casa. En un momento dado apagaron las luces y, a pesar de que ella se cruzó de brazos y se quedó paralizada en una esquina del sillón, realizaron actos sexuales con ella (2). Después ella fue al baño y, al salir, uno de los procesados realizó también actos sexuales con ella en su habitación.
“Pero ella ya folló con ellos el día anterior”
En el Hecho Probado 5º se recogen literalmente los WhatsApps y audios que el día anterior mandó uno de los tres procesados a un grupo que tenía con otros colegas. En él, en efecto, presume de que los tres han mantenido contacto sexual con la chica y de que “mañana vuelve”. La chica no ha denunciado estos hechos. La sentencia solo da por probados los WhatsApp, no los hechos relatados en los mismos, y parece que los acusados no han intentado tirar por ahí…
…lo cual es lógico porque, como sabe cualquiera, que yo hoy folle contigo y con tus dos amigos no quiere decir que desee follar contigo y con tus dos amigos mañana. Me da igual si esos WhatsApps son una baladronada o relatan hechos verídicos: lo importante es que el día de los hechos sucedió una violación.
“¿Y lo que dijo ella de que se inventaría cosas para perjudicarlos?”
La sentencia dedica varias páginas del Fundamento Jurídico 3º a tratar el tema de la disparidad de versiones. En el juicio comparecieron diversos testigos de referencia, es decir, los que no presenciaron los hechos sino que supieron de ellos por otra persona. Y resulta que a algunos ella les dijo que había sido voluntario (e incluso alardeó de ello) mientras que a otros les reconoció que no lo había sido. Es esto mismo, por supuesto, lo que afirma en sala.
¿Qué datos usa el tribunal para tomar una decisión sobre el asunto? Principalmente dos. El primero es un informe psicológico que decía que estaba “totalmente influenciada por su las [sic] redes sociales, y la imagen que pretendía mostrar de ella, en Instagram y delante de sus conocidos o compañeros de clase. Así deseaba aparentar mayor edad, y ser considerada como una mujer, adulta y con experiencia sexual”. Más adelante se insiste en la misma idea, al afirmar que la víctima tiene problemas de integración, buscaba la aprobación de las redes sociales y mostraba inmadurez.
En segundo lugar, está el hecho de que, cuando hablaba con su círculo cercano, sí confesaba que no quiso hacer eso. Así, cuando habló con sus hermanas (parece que el propio 25 de noviembre, justo el día después de los hechos) o con su psicopedagoga (el 27 de noviembre), les dijo que no había deseado ni consentido aquello. A partir de ahí fue abriéndose a su familia y a su mejor amiga, a todos los cuales les contó la misma versión.
Así pues, parece que ser que cuando a todos estos conocidos superficiales y compañeros de clase les dijo que había hecho tales y cuales cosas con ellos, que había tenido una orgía (3), que mira con quién he estado y que como se vayan de la lengua “yo lo cuento todo e inventando”, no hay que darle mayor credibilidad. Como dice la sentencia, intentaba situarse como agente en lugar de como víctima. Y, como no dice la sentencia pero añado yo, estaba muy probablemente intentando ponerle nombre a lo que había pasado y además gestionando una crisis de reputación porque estoy seguro de que los cotilleos empezaron a extenderse según ella salió por la puerta del piso donde sucedieron los hechos.
“Solo le hicieron caso a la declaración de ella. ¡Eso no es justo!”
La declaración de la víctima es una prueba. Una prueba. Como todas las pruebas, puede desvirtuar la presunción de inocencia y fundamentar una condena. Y en delitos sexuales, donde no suele haber otra prueba de cargo, es fundamental.
Por ello, hay una serie de requisitos para darla por buena: que no se aprecien móviles espurios contra los denunciados, que la denunciante mantenga esencialmente la misma versión durante todo el proceso (de ese punto ya hemos hablado) y que haya corroboraciones periféricas, es decir, datos que la avalen. Algunas de las corroboraciones periféricas son las cosas que dijo a las personas íntimas en días próximos al suceso y unos moratones en los brazos y la espalda que fueron percibidos por los familiares.
Si hubiera prueba de descargo, a lo mejor no bastaba, pero es que no la hay. Existe un amigo de ellos que afirma que él estaba en la casa y que no vio nada, pero la Sala no cree su testimonio porque se presentó a la Policía mes y medio después de que sus compañeros fueran detenidos. Y están unos supuestos pantallazos de WhatsApp presentados por la novia de uno de ellos, que probarían que el chaval estaba hablando con el móvil con ella en el momento de los hechos, pero la cosa es que el análisis del teléfono de él no dice eso.
“¿De dónde viene la intimidación? Si no la amenazaron”
Intimidación ambiental, el mismo caso que la Manada. Estás rodeada de una serie de personas que te superan en número y complexión física (tres deportistas, nada menos), y además en un contexto que ellos controlan por completo (su piso). Te encoges, te cruzas de brazos y aun así te meten mano. No es necesario que nadie profiera una sola amenaza para que la situación sea intimidante.
“¿Y el segundo acto sexual? ¿El que sucedió en la habitación de uno de los acusados?”
Aquí está el único punto que me chirría de toda la sentencia. Antes he dicho, al resumir los hechos probados, que después de que ella saliera del baño entró en la habitación de uno de ellos y allí se produjo otro acto sexual, solo con él. Pues bien, aquí la sentencia no aprecia que hubiera violencia ni intimidación, por lo que no condena por agresión. En cuanto al posible abuso, absuelve también porque se trataba de un acusado joven (19 años), de madurez similar a la víctima.
Este es el único límite a la regla general según la cual los menores de 16 no pueden consentir: que lo hagan con otra persona de similar edad y madurez, como otro menor de edad o, como aquí, un chico de 19 años. Sin embargo, el problema resulta obvio. ¿Después de ser agredida en el salón tiene relaciones sexuales consentidas con uno de sus agresores en su cuarto? ¿Dónde está el fallo? ¿En las partes al presentar las pruebas, en el tribunal al apreciarla, en el tribunal al razonar jurídicamente…?
Me da la sensación de que aquella noche todo pasó muy rápido y de que quizás lo que ocurrió en el cuarto, como contrapunto a lo ocurrido en el salón, le diera a la víctima (que estaría en un estado de confusión considerable) una sensación completamente distinta. No lo sé. Estoy especulando: ni estaba allí, ni estoy en su cabeza ni he estado en la sala. Pero es la única explicación que se me ocurre a frases como “de lo que pasó con R. no me arrepiento”.
“La Ley de Violencia de Género deja inermes a los hombres”
Qué cosas tiene la manía de hablar sin saber. Esto lo han llegado a decir los propios condenados (“si esto me pasa hace quince años ahora yo estaría jugando al parchís en mi casa”), pero aunque no hubieran abierto la boca es algo que subyace. Y bueno, es mentira. Es posible que la Ley de Violencia de Género, el dinero gastado en publicidad institucional y a nivel social el auge del feminismo hayan aumentado la concienciación sobre estos casos. Pero el hecho es que, a nivel legal, no ha cambiado nada.
Este asunto lo ha instruido un Juzgado de Instrucción, no un Juzgado de Violencia sobre la Mujer. No se ha activado ninguna de las normas penales relativas a la violencia de género, porque estas solo se aplican cuando agresor y víctima son pareja, no cuando son conocidos como en este caso. Las doctrinas empleadas para condenar (la de la cooperación necesaria, la de los requisitos necesarios para que la declaración de la víctima desvirtúe la presunción de inocencia, la de la intimidación ambiental) fueron desarrolladas por el Tribunal Supremo español en las décadas de los ’80 y ’90 o incluso antes, no por ningún malvado legislador adicto al cambio social.
Así que no, si esto hubiera pasado hace quince años –es decir en 2004, antes de la aprobación de la Ley de Violencia de Género– las únicas diferencias habrían sido las tecnológicas (no habrían existido todos esos audios de WhatsApp con la chica ligoteando con ellos o diciendo cosas equívocas), por lo que incluso habría sido peor para los delincuentes. La pena no habría variado un ápice: 38 años por tres violaciones, o un poco más si se hubiera apreciado la agravante de especial vulnerabilidad de la víctima.
Por eso existen unos máximos de cumplimiento, que en este caso (y como bien indica expresamente la sentencia) son de 20 años.
Después estarán otros 10 en libertad vigilada, que es una medida que tampoco me gusta nada, se aplique a quien se aplique: ¿a santo de qué se tiene que vigilar, y encima durante diez años, a una persona que ya ha cumplido con la sociedad? Pero en fin, así igual la derecha aprende que el populismo punitivo, el aumento de penas y la reducción de derechos puede recaer también sobre tres “buenos chicos”, ay, pobres, que no sabían lo que hacían, que les han jodido la vida.
No caerá esa breva, pero uno puede soñar.
http://asihablociceron.blogspot.com/2019/12/la-sentencia-de-la-arandina.html?m=1
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2019.10.28 23:23 Farajo001 Una Historia de Terror: "La casa de Adela" de Mariana Enriquez

Es recomendable que apagues la luz, cierres la persiana ya que no debe haber ninguna luz
(Si disfrutaste de esta historia, por favor dale a la flecha naranja y comentá cómo te hizo sentir)
" Todos los días pienso en Adela. Y si durante el día no aparece su recuerdo —las pecas, los dientes amarillos, el pelo rubio demasiado fino, el muñón en el hombro, las botitas de gamuza—, regresa de noche, en sueños. Los sueños con Adela son todos distintos, pero nunca falta la lluvia ni faltamos mi hermano y yo, los dos parados frente a la casa abandonada, con nuestros pilotos amarillos, mirando a los policías en el jardín que hablan en voz baja con nuestros padres.
Nos hicimos amigos porque ella era una princesa de suburbio, mimada en su enorme chalet inglés insertado en nuestro barrio gris de Lanús, tan diferente que parecía un castillo, y sus habitantes, los señores, y nosotros, los siervos en nuestras casas cuadradas de cemento con jardines raquíticos. Nos hicimos amigos porque ella tenía los mejores juguetes importados, que le traía su papá de Estados Unidos. Y porque organizaba las mejores fiestas de cumpleaños cada 3 de enero, poco antes de Reyes y poco después de Año Nuevo, al lado de la pileta, con el agua que, bajo el sol de la siesta, parecía plateada, hecha de papel de regalo. Y porque tenía un proyector y usaba las paredes blancas del living para ver películas mientras el resto del barrio todavía tenía televisores blanco y negro.
Pero, sobre todo, nos hicimos amigos de ella, mi hermano y yo, porque Adela tenía un solo brazo. O a lo mejor sería más preciso decir que le faltaba un brazo. El izquierdo. Por suerte no era zurda. Le faltaba desde el hombro; tenía ahí una pequeña protuberancia de carne que se movía, con un retazo de músculo, pero no servía para nada. Los padres de Adela decían que había nacido así, que era un defecto congénito. Muchos otros chicos le tenían miedo, o asco. Se reían de ella, le decían monstruita, adefesio, bicho incompleto; decían que la iban a contratar en un circo, que seguro estaba su foto en los libros de medicina.
A ella no le importaba. Ni siquiera quería usar un brazo ortopédico. Le gustaba ser observada y nunca ocultaba el muñón. Si veía la repulsión en los ojos de alguien, era capaz de refregarle el muñón por la cara o sentarse muy cerca y rozar el brazo del otro con su apéndice inútil, hasta humillarlo, hasta dejarlo al borde de las lágrimas.
Nuestra madre decía que Adela tenía un carácter único, era valiente y fuerte, un ejemplo, una dulzura, qué bien la criaron, qué buenos padres, insistía. Pero Adela decía que sus padres mentían. Sobre el brazo. No nací así, contaba. Y qué pasó, le preguntábamos. Y entonces ella contaba su versión. Sus versiones, mejor dicho. A veces contaba que la había atacado su perro, un dóberman negro llamado Infierno. El perro se había vuelto loco, les suele pasar a los dóberman, una raza que, según Adela, tenía un cráneo demasiado chico para el tamaño del cerebro; por eso les dolía siempre la cabeza y se enloquecían de dolor, se les trastornaba el cerebro apretado contra los huesos. Decía que la había atacado cuando ella tenía dos años. Se acordaba: el dolor, los gruñidos, el ruido de las mandíbulas masticando, la sangre manchando el pasto, mezclada con el agua de la pileta. Su padre lo había matado de un tiro; excelente puntería, porque el perro, cuando recibió el disparo, todavía cargaba con Adela bebé entre los dientes.
Mi hermano no creía en esta versión.
—A ver, ¿y la cicatriz dónde está?
Ella se molestaba.
—Se curó rebién. No se ve.
—Imposible. Siempre se ven.
—No quedó cicatriz de los dientes, me tuvieron que cortar más arriba de la mordida. .
—Obvio. Igual tendría que haber cicatriz. No se borra así nomás.
Y le mostraba su propia cicatriz de apendicitis, en la ingle, como ejemplo.
—A vos porque te operaron médicos de cuarta. Yo estuve en la mejor clínica de Capital.
—Bla bla bla —le decía mi hermano, y la hacía llorar. Era el único que la enfurecía. Y, sin embargo, nunca se peleaban del todo. Él disfrutaba con sus mentiras. A ella le gustaba el desafío. Y yo solamente escuchaba y así pasaban las tardes después de la escuela hasta que mi hermano y Adela descubrieron las películas de terror y cambió todo para siempre.
No sé cuál fue la primera película. A mí no me daban permiso para verlas. Mi mamá decía que era demasiado chica. Pero Adela tiene mi misma edad, insistía yo. Problema de sus papás si la dejan: ya te dije que no, decía mi mamá, y era imposible discutir con ella.
—¿Y por qué a Pablo lo dejás?
—Porque es más grande que vos.
—¡Porque es varón! —gritaba mi papá, entrometido, orgulloso.
—¡Los odio! —gritaba yo, y lloraba en mi cama hasta quedarme dormida.
Lo que no pudieron controlar fue que mi hermano Pablo y Adela, llenos de compasión, me contaran las películas. Y cuando terminaban de contarme las películas, contaban más historias. No puedo olvidarme de esas tardes: cuando Adela contaba, cuando se concentraba y le ardían los ojos oscuros, el parque de la casa se llenaba de sombras, que corrían, que saludaban burlonas. Yo las veía cuando Adela se sentaba de espaldas al ventanal, en el living. No se lo decía. Pero Adela sabía. Mi hermano no sé. Él era capaz de ocultar mejor que nosotras.
Él supo ocultar hasta el final, hasta su último acto, hasta que solamente quedó de él ese costillar a la vista, ese cráneo destrozado y, sobre todo, ese brazo izquierdo en medio de las vías, tan separado de su cuerpo y del tren que no parecía producto del accidente —del suicidio, le sigo diciendo accidente a su suicidio—; parecía que alguien lo había llevado hasta el medio de los rieles para exponerlo, como un saludo, un mensaje.
La verdad es que no recuerdo cuáles de las historias eran resúmenes de películas y cuáles eran inventos de Adela o Pablo. Desde que entramos en la casa, nunca pude ver una película de terror: veinte años después conservo la fobia y, si veo una escena por casualidad o por error en la televisión, esa noche tomo pastillas para dormir y durante días tengo náuseas y recuerdo a Adela sentada en el sofá, con los ojos quietos y sin su brazo, mientras mi hermano la miraba con adoración. No recuerdo, es cierto, muchas de las historias: apenas una sobre un perro poseído por el demonio —Adela tenía debilidad por las historias de animales—, otra sobre un hombre que había descuartizado a su mujer y había ocultado sus miembros en una heladera y esos miembros, por la noche, habían salido a perseguirlo, piernas y brazos y tronco y cabeza rodando y arrastrándose por la casa, hasta que la mano muerta y vengadora mató al asesino apretándole el cuello —Adela tenía debilidad, también, por las historias de miembros mutilados y amputaciones—; otra sobre el fantasma de un niño que siempre aparecía en las fotos de cumpleaños, el invitado terrorífico que nadie reconocía, de piel gris y sonrisa ancha.
Me gustaban especialmente las historias sobre la casa abandonada. Incluso sé cuándo comenzó la obsesión. Fue culpa de mi madre. Una tarde, después de la escuela, mi hermano y yo la acompañamos hasta el supermercado. Ella apuró el paso cuando pasamos frente a la casa abandonada que estaba a media cuadra del negocio. Nos dimos cuenta y le preguntamos por qué corría. Ella se rió. Me acuerdo de la risa de mi madre, de lo joven que era esa tarde de verano, del olor a champú de limón de su pelo y de la carcajada de chicle de menta.
—¡Soy más tonta! Me da miedo esa casa, no me hagan caso.
Trataba de tranquilizarnos, de portarse como una adulta, como una madre.
—Por qué —dijo Pablo.
—Por nada, porque está abandonada.
—¿Y?
—No hagas caso, hijo.
—¡Decime, dale! .
—Me da miedo que se esconda alguien adentro, un ladrón, cualquier cosa.
Mi hermano quiso saber más, pero mi madre no tenía mucho más para decir. La casa había estado abandonada desde antes de que mis padres llegaran al barrio, antes del nacimiento de Pablo. Ella sabía que, apenas meses antes, se habían muerto los dueños, un matrimonio de viejitos. ¿Se murieron juntos?, quiso saber Pablo. Qué morboso estás, hijo, te voy a prohibir las películas. No, se murieron uno atrás del otro. Les pasa a los matrimonios de viejitos, cuando uno se muere, el otro se apaga enseguida. Y, desde entonces, los hijos se están peleando por la sucesión. Qué es la sucesión, quise saber yo. Es la herencia, dijo mi madre. Se están peleando para ver quién se queda con la casa. Pero es una casa bastante chota, dijo Pablo, y mi mamá lo retó por usar una mala palabra.
—¿Qué mala palabra?
—Sabés perfectamente: no voy a repetir.
—«Chota» no es una mala palabra.
—Pablo, por favor.
—Bueno. Pero está que se cae la casa, mamá.
—Qué sé yo, hijo, querrán el terreno. Es un problema de la familia.
—Para mí que tiene fantasmas.
—¡A vos te están haciendo mal las películas! .
Yo creí que le iban a prohibir seguir viendo películas, pero mi mamá no volvió a mencionar el tema. Y, al día siguiente, mi hermano le contó a Adela sobre la casa. Ella se entusiasmó: una casa embrujada tan cerca, en el barrio, a dos cuadras apenas, era la pura felicidad. Vamos a verla, dijo ella. Los tres salimos corriendo. Bajamos a los gritos las escaleras de madera del chalet, muy hermosas (tenían de un lado ventanas con vidrios de colores, verdes, amarillos y rojos, y estaban alfombradas). Adela corría más lento que nosotros y un poco de costado, por la falta del brazo; pero corría rápido. Esa tarde llevaba un vestido blanco, con breteles; me acuerdo de que, cuando corría, el bretel del lado izquierdo caía sobre su resto de bracito y ella lo acomodaba sin pensar, como si se sacara de la cara un mechón de pelo.
La casa no tenía nada especial a primera vista, pero, si se le prestaba atención, había detalles inquietantes. Las ventanas estaban tapiadas, cerradas completamente, con ladrillos. ¿Para evitar que alguien entrara o que algo saliera? La puerta, de hierro, estaba pintada de marrón oscuro; parece sangre seca, dijo Adela.
Qué exagerada, me atreví a decirle. Ella solamente me sonrió. Tenía los dientes amarillos. Eso sí me daba asco, no su brazo, o su falta de brazo. No se lavaba los dientes, creo; y, además, era muy pálida y la piel traslúcida hacía resaltar ese color enfermizo, como en los rostros de las geishas. Entró en el jardín, muy pequeño, de la casa. Se paró en el pasillo que llevaba a la puerta, se dio vuelta y dijo:
—¿Se dieron cuenta?
No esperó nuestra respuesta.
—Es muy raro, ¿cómo puede ser que tenga el pasto tan corto?
Mi hermano la siguió, entró en el jardín y, como si tuviera miedo, también se quedó en el pasillo de baldosas que iba de la vereda a la puerta de entrada.
—Es verdad —dijo—. Los pastos tendrían que estar altísimos. Mirá, Clara, vení.
Entré. Cruzar el portón oxidado fue horrible. No lo recuerdo así por lo que pasó después: estoy segura de lo que sentí entonces, en ese preciso momento. Hacía frío en ese jardín. Y el pasto parecía quemado. Arrasado. Era amarillo y corto: ni un yuyo verde. Ni una planta. En ese jardín había una sequía infernal y al mismo tiempo era invierno. Y la casa zumbaba, zumbaba como un mosquito ronco, como un mosquito gordo. Vibraba. No salí corriendo porque no quería que mi hermano y Adela se burlaran de mí, pero tenía ganas de escapar hasta mi casa, hasta mi mamá, de decirle sí, tenés razón, esa casa es mala y no se esconden ladrones, se esconde un bicho que tiembla, se esconde algo que no tiene que salir.
Adela y Pablo no hablaban de otra cosa. Todo era la casa. Preguntaban en el barrio sobre la casa. Preguntaban al quiosquero y en el club; a don Justo, que esperaba el atardecer sentado en la puerta de su casa, a los gallegos del bazar y a la verdulera. Nadie les decía nada de importancia. Pero varios coincidieron en que la rareza de las ventanas tapiadas y ese jardín reseco les daba escalofríos, tristeza, a veces miedo, sobre todo miedo de noche. Muchos se acordaban de los viejitos: eran rusos o lituanos, muy amables, muy callados. ¿Y los hijos? Algunos decían que peleaban por la herencia. Otros que no visitaban a sus padres, ni siquiera cuando se enfermaron. Nadie los había visto. Nunca. Los hijos, si existían, eran un misterio.
—Alguien tuvo que tapiar las ventanas —le dijo mi hermano a don Justo.
—Vos sabés que sí. Pero lo hicieron unos albañiles, no lo hicieron los hijos.
—A lo mejor los albañiles eran los hijos.
—Seguro que no. Eran bien morochos los albañiles. Y los viejitos eran rubios, transparentes. Como vos, como Adelita, como tu mamá. Polacos debían ser. De por ahí.
La idea de entrar en la casa fue de mi hermano. Me lo sugirió primero a mí. Le dije que estaba loco. Estaba fanatizado. Necesitaba saber qué había pasado en esa casa, qué había adentro. Lo deseaba con un fervor muy extraño para un chico de once años. No entiendo, nunca pude entender qué le hizo la casa, cómo lo atrajo así. Porque lo atrajo a él, primero. Y él contagió a Adela.
Se sentaban en el caminito de baldosas amarillas y rosas que partía el jardín seco. El portón de hierro oxidado estaba siempre abierto, les daba la bienvenida. Yo los acompañaba, pero me quedaba afuera, en la vereda. Ellos miraban la puerta, como si creyeran que podían abrirla con la mente. Pasaban horas ahí, sentados, en silencio. La gente que pasaba por la vereda, los vecinos, no les prestaban atención. No les parecía raro o quizá no los veían. Yo no me atrevía a contarle nada a mi madre.
O, a lo mejor, la casa no me dejaba hablar. La casa no quería que los salvara.
Seguíamos reuniéndonos en el living de la casa de Adela, pero ya no se hablaba de películas. Ahora Pablo y Adela —pero sobre todo Adela— contaban historias de la casa. De dónde las sacan, les pregunté una tarde. Parecieron sorprendidos, se miraron.
—La casa nos cuenta las historias. ¿Vos no la escuchás?
—Pobre —dijo Pablo—. No escucha la voz de la casa.
—No importa —dijo Adela—. Nosotros te contamos.
Y me contaban.
Sobre la viejita, que tenía ojos sin pupilas pero no estaba ciega.
Sobre el viejito, que quemaba libros de medicina junto al gallinero vacío, en el fondo.
Sobre el fondo, igual de seco y muerto que el jardín, lleno de pequeños agujeros como madrigueras de ratas.
Sobre una canilla que no dejaba de gotear porque lo que vivía en la casa necesitaba agua.
A Pablo le costó un poco convencer a Adela de que entrara. Fue extraño. Ahora ella parecía tener miedo: se turnaban. En el momento decisivo, ella parecía entender mejor. Mi hermano le insistía. La agarraba del único brazo y hasta la sacudía. En el colegio, se hablaba de que Pablo y Adela eran novios y los chicos se metían los dedos en la boca, hasta la garganta, haciendo gesto de vómito. Tu hermano sale con la monstrua, se reían. A Pablo y Adela no les molestaba. A mí tampoco. A mí solamente me preocupaba la casa.
Decidieron entrar el último día del verano. Fueron las palabras exactas de Adela, una tarde de discusión en el living de su casa.
—El último día del verano, Pablo —dijo—. Dentro de una semana.
Quisieron que yo los acompañara y acepté porque no quería dejarlos. No podían entrar solos en la oscuridad.
Decidimos entrar de noche, después de la cena. Teníamos que escaparnos, pero salir de casa tarde, en verano, no era tan difícil. Los chicos jugaban en la calle hasta tarde en el barrio. Ahora no es así. Ahora es un barrio pobre y peligroso, los vecinos no salen, tienen miedo de que les roben, tienen miedo de los adolescentes que toman vino en las esquinas y a veces se pelean a tiros. El chalet de Adela se vendió y fue dividido en departamentos. En el parque se construyó un galpón. Es mejor, creo. El galpón oculta las sombras.
Un grupo de chicas jugaba al elástico en medio de la calle; cuando pasaba un auto —circulaban muy pocos—, paraban para dejarlo pasar. Más lejos, otros pateaban una pelota y donde el asfalto era más nuevo, más liso, algunas adolescentes patinaban. Pasamos entre ellos, desapercibidos.
Adela esperaba en el jardín muerto. Estaba muy tranquila, iluminada. Conectada, pienso ahora.
Nos señaló la puerta y yo gemí de miedo. Estaba entreabierta, apenas una rendija.
—¿Cómo? —preguntó Pablo.
—La encontré así.
Mi hermano se sacó la mochila y la abrió. Traía llaves, destornilladores, palancas; herramientas de mi papá que había encontrado en una caja, en el lavadero. Ya no las iba a necesitar. Estaba buscando la linterna.
—No hace falta —dijo Adela.
La miramos confundidos. Ella abrió la puerta del todo y entonces vimos que adentro de la casa había luz.
Recuerdo que caminamos de la mano bajo esa luminosidad que parecía eléctrica, aunque en el techo, donde debería haber lámparas, sólo había cables viejos, asomando de los huecos como ramas secas. Parecía la luz del sol. Afuera era de noche y amenazaba tormenta, una poderosa lluvia de verano. Ahí adentro hacía frío y olía a desinfectante y la luz era como de hospital.
La casa no parecía rara por adentro. En el pequeño hall de entrada estaba la mesa del teléfono, un teléfono negro, como el de nuestros abuelos.
Que por favor no suene, que no suene, me acuerdo de que recé así, de que repetí eso en voz baja, con los ojos cerrados. Y no sonó.
Los tres juntos pasamos a la siguiente sala. La casa se sentía más grande de lo que parecía desde afuera. Y zumbaba, como si vivieran colonias de bichos ocultos detrás de la pintura de las paredes.
Adela se adelantaba, entusiasmada, sin miedo. Pablo le pedía «esperá, esperá» cada tres pasos. Ella hacía caso pero no sé si nos escuchaba claramente. Cuando se daba vuelta para mirarnos, parecía perdida. En sus ojos no había reconocimiento. Decía «sí, sí», pero yo sentí que ya no nos hablaba. Pablo sintió lo mismo. Me lo dijo después.
La sala siguiente, el living, tenía sillones sucios, de color mostaza, agrisados por el polvo. Contra la pared se apilaban estantes de vidrio. Estaban muy limpios y llenos de pequeños adornos, tan pequeños que tuvimos que acercarnos para verlos. Recuerdo que nuestros alientos, juntos, empañaron los estantes más bajos, los que alcanzábamos: llegaban hasta el techo.
Al principio no supe lo que estaba viendo. Eran objetos chiquitísimos, de un blanco amarillento, con forma semicircular. Algunos eran redondeados, otros más puntiagudos. No quise tocarlos.
—Son uñas —dijo Pablo.
Sentí que el zumbido me ensordecía y me puse a llorar. Abracé a Pablo, pero no dejé de mirar. En el siguiente estante, el de más arriba, había dientes. Muelas con plomo negro en el centro, como las de mi papá, que las tenía arregladas; incisivos, como los que me molestaban cuando empecé a usar aparatos; paletas como las de Roxana, la chica que se sentaba delante de mí en el colegio. Cuando levanté la cabeza para alcanzar a ver el tercer estante, se fue la luz.
Adela gritó en la oscuridad. Mi corazón latía tan fuerte que me dejaba sorda. Pero sentía a mi hermano, que me abrazaba los hombros, que no me soltaba. De pronto, vi un redondel de luz en la pared: era la linterna. Dije: «Salgamos, salgamos.» Pablo, sin embargo, caminó en dirección opuesta a la salida, siguió entrando en la casa. Lo seguí. Quería irme, pero no sola.
La luz de la linterna iluminaba cosas sin sentido. Un libro de medicina, de hojas brillantes, abierto en el suelo. Un espejo colgado cerca del techo, ¿quién podía reflejarse ahí? Una pila de ropa blanca. Pablo se frenó: movía la linterna y la luz sencillamente no mostraba ninguna otra pared. Esa habitación no terminaba nunca o sus límites estaban demasiado lejos para ser iluminados por una linterna.
—Vamos, vamos —volví a decirle, y recuerdo que pensé en salir sola, en dejarlo, en escapar. .
—¡Adela! —gritó Pablo.
No se la escuchaba en la oscuridad. Dónde podía estar, en esa habitación eterna. .
—Acá.
Era su voz, muy baja, cerca. Estaba detrás de nosotros. Retrocedimos. Pablo iluminó el lugar de donde venía la voz y entonces la vimos.
Adela no había salido de la habitación de los estantes. Nos saludó con la mano derecha, parada junto a una puerta. Después giró, abrió la puerta que estaba a su lado y la cerró detrás de ella. Mi hermano corrió, pero cuando llegó a la puerta, ya no pudo abrirla. Estaba cerrada con llave.
Sé lo que Pablo pensó: buscar las herramientas que había dejado afuera, en la mochila, para abrir la puerta que se había llevado a Adela. Yo no quería sacarla: solamente quería salir, y lo seguí, corriendo. Afuera llovía y las herramientas estaban desparramadas sobre el pasto seco del jardín; mojadas, brillaban en la noche. Alguien las había sacado de la mochila. Cuando nos quedamos quietos un minuto, asustados, sorprendidos, alguien cerró la puerta desde adentro.
La casa dejó de zumbar.
No recuerdo bien cuánto tiempo pasó Pablo intentando abrirla. Pero en algún momento escuchó mis gritos. Y me hizo caso.
Mis padres llamaron a la policía.
Y todos los días y casi todas las noches vuelvo a esa noche de lluvia. Mis padres, los padres de Adela, la policía en el jardín. Nosotros empapados, con pilotos amarillos. Los policías que salían de la casa diciendo que no con la cabeza. La madre de Adela desmayada bajo la lluvia.
Nunca la encontraron. Ni viva ni muerta. Nos pidieron la descripción del interior de la casa. Contamos. Repetimos. Mi madre me dio un cachetazo cuando hablé de los estantes y de la luz. «¡La casa está llena de escombros, mentirosa!», me gritó. La madre de Adela lloraba y pedía «por favor, dónde está Adela, dónde está Adela».
En la casa, le dijimos. Abrió una puerta de la casa, entró en una habitación y ahí debe estar todavía.
Los policías decían que no quedaba una sola puerta dentro de la casa. Ni nada que pudiera ser considerado una habitación. La casa era una cáscara, decían. Todas las paredes interiores habían sido demolidas.
Recuerdo que los escuché decir «máscara», no «cáscara». La casa es una máscara, escuché.
Nosotros mentíamos. O habíamos visto algo tan feroz que estábamos shockeados. Ellos no querían creer siquiera que habíamos entrado en la casa. Mi madre no nos creyó nunca. Ni siquiera cuando la policía rastrilló el barrio entero, allanando cada casa. El caso estuvo en televisión: nos dejaban ver los noticieros. Nos dejaban leer las revistas que hablaban de la desaparición. La madre de Adela nos visitó varias veces y siempre decía: «A ver si me dicen la verdad, chicos, a ver si se acuerdan…»
Nosotros volvíamos a contar todo. Ella se iba llorando. Mi hermano también lloraba. Yo la convencí, yo la hice entrar, decía.
Una noche, mi papá se despertó y escuchó que alguien intentaba abrir la puerta. Se levantó de la cama, agazapado, pensaba que encontraría a un ladrón. Encontró a Pablo, que luchaba con la llave en la cerradura —esa cerradura siempre andaba mal—; llevaba herramientas y una linterna en la mochila. Los escuché gritar durante horas y recuerdo que mi hermano le pedía por favor que quería mudarse, que si no se mudaba, se iba a volver loco.
Nos mudamos. Mi hermano se volvió loco igual. Se suicidó a los veintidós años. Yo reconocí el cuerpo destrozado. No tuve opción: mis padres estaban de vacaciones en la costa cuando se tiró bajo el tren, bien lejos de nuestra casa, cerca de la estación Beccar. No dejó una nota. Él siempre soñaba con Adela: en sus sueños, nuestra amiga no tenía uñas ni dientes, sangraba por la boca, sangraban sus manos.
Desde que Pablo se mató, vuelvo a la casa. Entro en el jardín, que sigue quemado y amarillo. Miro por las ventanas, abiertas como ojos negros: la policía derrumbó los ladrillos que las tapiaban hace quince años y así quedaron, abiertas. Adentro de la casa, cuando el sol la ilumina, se ven vigas y el techo agujereado y basura. Los chicos del barrio saben lo que pasó ahí adentro. En el suelo pintaron, con aerosol, el nombre de Adela. En las paredes de afuera también. ¿Dónde está Adela?, dice una pintada. Otra, más pequeña, escrita con fibra, repite el modelo de una leyenda urbana: hay que decir Adela tres veces a la medianoche, frente al espejo, con una vela en la mano, y entonces veremos reflejado lo que ella vio, quién se la llevó.
Mi hermano, que también visitaba la casa, vio esas indicaciones e hizo ese viejo ritual una noche. No vio nada. Rompió el espejo del baño con sus puños y tuvimos que llevarlo al hospital para que lo cosieran.
No me animo a entrar. Hay una pintada sobre la puerta que me mantiene afuera. Acá vive Adela, ¡cuidado!, dice. Imagino que la escribió un chico del barrio, en chiste o desafío. Pero yo sé que tiene razón. Que ésta es su casa. Y todavía no estoy preparada para visitarla."

V I B E C H E C K

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2019.02.27 17:43 lacuenta1 Copypasta sobre la turbia historia de Lamuel Donoso, Fallecido admin de Nido.org

LAMUEL Y COMO SE CONVIRTIÓ EN UN CHANCHO
Conozco al gordo del banano, no sobrepasa el metro setenta y dos y tiene signos de calvicie. De los perfiles en Facebook y demás redes sociales (también en Tinder) el weón subía imágenes de cuando estaba más joven, y así engaña a las pendejas.
Lamuel no estaba tan cagado de la cabeza, al menos no era tan detestable u obvio, solía ser más bajo perfil, conocido simplemente como el "Admin Narco", sujeto que pasaba sin pena ni gloria.
La bomba que detonó toda la histeria fue Paula. Ella ya era conocida en 6-chan como "Añonima pobre" (No confundir con la ultra pobre, el caso del profesor Reynaldo?), y desde allí comenzó su obsesión por Paulita. Quiso, además de generar ingresos, observar todo lo que AP hacía. Fue así que consiguió hablarle, pero luego de tantos intentos fracasados, la fría relación entre ambos se deterioró y comenzó la guerra campal en el nido.
Lamuel creó a diario cientos de hilos para hueviar a la Paula. En muchas ocasiones discutían, y en muchas ocasiones Lamuel terminó con el ano rajado hasta la nuca por todo el desdén que una mujer podía entregarle, sin remordimientos. Así, y luego de un permabaneo, pudo completar su armadura personal, diciendo que era coja o que le había robado la plata en regalos que voluntariamente le hizo.
En todo caso, siempre fue una mierda de persona. Un pedófilo, cahuinero, putero y arribista. Se las da de galán, siendo que solo se acuesta con pendejas en riesgo social y claramente interesadas en lo que sea que este guatón haya ofrecido. O sino, recurre a putas. Su inmadurez le impide tener algo serio con una mujer de su edad (va pasando los treinta) así que llena su vacío con fantasías, creyendo que las pendejas algún día lo amarán.

LAMUEL, LOS CUATRO PALOS Y LAS CAMAS SEPARADAS
Paula, mejor conocida como Añonima Pobre (AP), era una usuaria de 6-chan que ganó popularidad debido a que muchos usuarios la consideraban atractiva. Uno de esos usuarios era Lamuel. AP le recordaba a otra mujer en la que tuvo interés, de modo que quedó enloquecido con ella. Finalmente, luego de muchos intentos logró que esta aceptara juntarse con él.

Ella lo vió solo como un amigo, no tuvo ningún interés sexual en él y se lo hizo saber, muchas veces. Lamuel no pudo aceptarlo, tener tan cerca y tan lejos la oportunidad de redimirse lo hizo obsesionarse con ella. Trató de comprar su cariño, le hizo regalos, pagó su mensualidad universitaria (Un aproximado de cuatro millones) pero nada funcionaba. Paula no se dejaba impresionar, según ella lo máximo que le dió fueron besos. Para empeorar la situación, ella se enteró de las aventuras de Lamuel con adolescentes. El rechazo se hizo más profundo al punto que no quería saber nada de él. Lamuel entonces jugó su última cart hea, invitó a AP a un viaje al norte, a San Pedro de Atacama. Para ese entonces, Paula ya estaba más que harta de él. No entendía que ella nunca quiso una relación con él, no le generó atracción ni pudo convertirse en al menos alguien agradable para pasar el rato. Según ella misma, es arribista y pretencioso.

El viaje terminó en un fracaso total. El colmo fue cuando, pidiendo una pieza, Lamuel le dijo a la administradora del hotel que quería cama familiar pero Paula lo interrumpió y dijo "No, camas separadas". Volvieron a Santiago donde Lamuel finalmente se rindió, pero no del todo. Si Paula no quería estar con él, no estaria con nadie más, pagaría el insulto que le hizo al rechazarlo. Desde entonces, Lamuel se dedicó a iniciar chismes sobre ella, pero pocos Choroyes se lo creyeron. Fueron testigos de los hilos continúos sobre ella, el día en que la hizo moderadora, las fotos que subía de sus salidas para jactarse. AP a su vez cuando tenía la oportunidad le devolvía la mano a Lamuel, fue así como muchos loros se enteraron de los detalles de su relación. Lamuel hartó de esta piedra en su zapato y corto por lo sano. Permabaneo todas las IPs usadas por Paula y baneo a quién lo molestara o le recordara como pasaron las cosas en realidad. Fue de ese modo en como logró que los usuarios más nuevos creyeran todo lo que les contaban.

LAMUEL Y LOS MOFAPOSTS
¿Se han preguntado quién hace hilos sobre ciertos personajes en /b/, como Symia, Pepino, Vicho, Violeta, Dark Lepe y demases? Es él.
Producto de la muerte de su madre y el desinterés de su madrastra, lamentablemente creció sin una figura materna sólida. Esta carencia pegó muy duro en su vida y marcó para siempre su visión de las mujeres. Buscó el afecto de estas, pero al ser tan insistente, rayando la psicopatía, terminaba alejando a sus intentos de conquista. La gota que rebalsó el vaso fue la historia que tuvo con Paula. A partir de entonces se enfocó en su "Plan B", adolescentes ingenuas e inexpertas. Es fácil identificarlo en el Nido cuando salta ese tema, es el principal defensor de que no hay nada malo en la relación entre un hombre adulto y una adolescente.
Todas las "Reinas del Nido" son intereses sexuales de Lamuel. Su modus operandi es enganchar otros loros para que estos inicien la busqueda de datos sobre estas. Por ejemplo hace unos meses inició un hilo para descubrir la dirección de la "Dark Lepe". Cuando obtiene esa información las contacta y usa su autodenominado "don de la palabra", el cual se resume en invitarlas a salir e impresionarlas con objetos materiales. Cuando se aburre, sencillamente inventa chismes sobre ellas y los difunde en /b/, baneando a quién lo contradiga.

La otra cara de la moneda son las "lolcow" del nido. Desesperado por generar actividad, Lamuel decidió usar figuras mal vistas para burlarse y así generar hilos activos. Youtubers, twiteros, miembros de grupos de facebook, lo que fuera con tal de que /b/ pareciera activo.

LAMUEL: SHITPOSTEO, SABOTAJE Y PATETISMO
El peor escenario para Lamuel es la creación de una alternativa para el Nido por dos razones, perdería una importante fuente de ingresos y más importante aún, perdería una herramienta de venganza. Desde algunos años ocupa /b/ para desquitarse de quienes considera sus "enemigos", basicamente cualquiera que le cuestione sus acciones.
Ese shitposteo comenzó luego de una caída del Nido, coincidentemente el mismo día que Huevito Rey subió un video con pantallazos de un hilo en /b/ sobre él. Producto de esa caída, muchos loros que llegaron a este board dieron la idea de irse a otro o crear un nuevo IB. A los pocos minutos empezó un bombardeo de shitpost sobre Symia, BaI, tp y así. Hizo lo mismo cuando finalmente se creo el Projecto, solo que aquella vez ya todos los presentes reconocieron su actuar.
Donde si pudo lograr su objetivo fue en BaI. Luego de un tiempo habían logrado desarrollar una comunidad activa y ajena a lo que fue 6-chan. Cuando Lamuel pudo unificar todas las cuevas en un solo IB, también trató de comprar BaI y unirlo a su nuevo proyecto. La negativa de estos hizo que siguiera su Plan B, llenarlos de mierda. Lentamente generó una pelea entre aquella comunidad y la del naciente Nido a fin de que no se relacionaran y pudiera manipular a los loros tranquilamente. Es el mismo motivo por el cual banea a quién mencione el 6 o las cuevas de manera positiva.

TOP 5 de lo que le raja el ano al chancho:

#1 La Paulita y los 4 palos
#2 Symia y /choroy/
#3 BAI y el fantasma de 6-chan
#4 Chispajuan
#5 El resto de la competencia
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2017.09.16 17:55 albedrio Una sociedad menguante. Lastrada en lo económico y en lo afectivo. Los ancianos son caros y pesados de cuidar. Veremos cosas moralmente indeseables. La presión hacia la eutanasia no deseada va a ser creciente porque los recursos son escasos.

Fundador y director de la fundación Renacimiento Demográfico, Alejandro Macarrón es ingeniero de telecomunicaciones, consultor empresarial y autor del libro Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo, que pronto se publicará en inglés. Cita en su libro al economista Juan Velarde que advierte que «de seguir así España desaparece», pero desaparece de verdad... El problema de la natalidad no es tan urgente como una crisis económica o el tema catalán. Sin embargo, a la larga es inexorable que si seguimos con tan baja natalidad, España desaparecería.Lo pongo en condicional porque falta tiempo, pero es pura matemática. No es opinable. Vamos al precipicio, el de la extinción, otra cosa es que reaccionemos.La extinción tardaría siglos, pero antes viviríamos en una sociedad sin niños, descompensada. Cuando empecé a estudiar el asunto, me impresionó que sus efectos eran más inmediatos de lo que se suele pensar y el poco caso que se hace a un problema tan profundo. ¿Tan desolador es el paisaje demográfico español? Nos enfrentamos a una ola de envejecimiento.La edad más numerosa de la población española de hoy son 40 años, dentro de una década serán 50...Vamos hacia una sociedad absolutamente llena de mayores, lo cual estaría muy bien si no fuera porque no hay gente joven para compensarlo. En España, nacen menos niños que en el siglo XVIII.Es verdad que se ha reducido la mortalidad infantil, pero si no aumenta la tasa de natalidad, cada año nacerán un 2% menos de niños. El pueblo español ya está menguando. Los españoles autóctonos cada vez somos menos. Tenemos las tres provincias (entre las que tienen al menos 100.000 habitantes) con récord mundial en balance entre muertes y nacimientos.En Zamora, en 2016 por cada nacimiento hubo tres muertes. En Lugo y Orense ya hay dos muertes por cada nacimiento. No es que tengamos la menor tasa de fecundidad en Europa, es que España ha tenido en los últimos 20 años la menor tasa de natalidad del mundo en promedio. La despoblación de esas regiones, ¿no es también un problema de falta de falta de oportunidades? Es mezcla de los dos. Si el país estuviese compensado demográficamente y viviéramos todos en ciudades, sería deseable tener una España más articulada, pero no sería trágico. El problema es que tampoco hay suficientes niños en las ciudades. La despoblación tiene un componente económico.Pero si vives en un lugar en el que casi solo hay viejos, quieres irte. Tengamos la edad que tengamos, nos gusta la juventud.Si te rodeas sólo de ancianos, ves la muerte, la decrepitud. Es desalentador... En los sitios que se van despoblando la calidad de vida disminuye. Los servicios sociales son muy caros. Un ejemplo es la Sanidad. La sociedad española tiene un dilema moral y económico sobre qué hacer en las zonas donde quedan sólo ancianos y gente de edad avanzada. ¿Les atendemos y en ese caso, nos arruinamos o no les atendemos? Tanto los niños como los ancianos cuestan dinero.Pero los niños son una inversión que produce en el futuro y a los ancianos les damos una calidad de vida. Pero la riqueza que se llevan, se consume y no produce en el futuro. También cita en su libro a Miguel Hernández: «La salvación de España / de su juventud depende» Tampoco hay que hacer demasiado la pelota a la juventud porque vivimos en una sociedad en la que se hace la pelota a la mujer por ser mujer, al joven por ser joven... Pero es verdad que la juventud es esencial. Para el reto demográfico y para emprender e innovar. Una sociedad que languidece tiene menos innovación.Esto no quiere decir que no haya gente mayor innovadora pero es más fácil emprender e innovar si eres joven porque tienes que atreverte, tienes que cuestionar los tabúes, no tener rigideces. Si eres joven y te equivocas no pasa nada porque te puedes recuperar. Esa juventud existe, pero repartida por el planeta. Es un argumento facilón. En Asturias, cuando yo nací, nacían el triple de niños que ahora. Asturias es la primera región de Europa en la que, si nada cambia, desaparecerá la población. Me da mucha pena. No me consuela que en Nigeria crezca mucho la población. Históricamente, el número de personas era decisivo para el desarrollo de los pueblos. Pero con el desarrollo de la democracia, la ciencia, la tecnología, Europa -y su extensión, EEUU- da un salto enorme en productividad, es decir, que compensa que seamos menos. Si produces 20 veces lo que una persona primitiva, aunque tengas la mitad de gente, produces más. Por eso Occidente domina el mundo. Pero ahora que el tercer mundo está emergiendo, la productividad media de su población se está igualando a la nuestra, con lo cual el número de personas vuelve a ser decisivo. Cuando China iguale en productividad a EEUU tendrá entre cuatro y cinco veces su PIB.Los europeos tendemos a la irrelevancia.Si los nuevos líderes mundiales son democráticos, no pasa nada. Pero en China ha habido una eliminación masiva de niñas solo por ser niñas.Y pensemos en el mundo musulmán con una mayoría pacífica, pero una minoría agresiva. Si hacen la transición a la no agresividad, como lo hizo el mundo cristiano, bien, pero si no.... En Occidente tenemos que pensar que debemos a la comunidad, a la humanidad, tener hijos. No pasa nada si alguno no los tiene, pero la mayoría debe tenerlos. Nos hemos conformado con que la inmigración sostenga la demografía en tiempos de bonanza... En la historia ha habido inmigraciones virtuosas que han ayudado a construir países como EEUU. Pero ha habido otras como los bárbaros, cuya expansión no fue sólo cosa de batallas, fue una inmigración masiva. En Europa tenemos el problema del yihadismo. Una inmigración que viene y que una parte de ella, muy minoritaria pero que hace mucho daño, odia al país o a la cultura donde se integra. Es tremendo. Lo hemos visto en Cataluña... El caso del nacionalismo catalán, como el vasco, es elocuente. Los nacionalismos son tribalistas pero no les he oído nunca preocuparse por la descendencia. El País Vasco ha sido un desastre en natalidad. Ahora está repuntando un poquito, pero ha sido la región de España que más ha envejecido desde que murió Franco. Y en Cataluña, los catalanes de pura cepa, la natalidad nativa, es la menor históricamente. Es una de las razones de que haya necesitado tanta inmigración. Cataluña mejora sus cifras globales gracias a los magrebíes. Casi la mitad de los niños que nacen o viven en Cataluña no son de padres españoles, no ya catalanes. La Cataluña del futuro no será española. Pero tampoco será catalana.Si consiguen integrar a los inmigrantes, muy bien. Pero si no, será una sociedad fracturada y dual. En Gerona, el 20% de los niños que nacen son hijos de musulmanes.En Tarragona y Lérida, el 15% y en Barcelona, el 12%. De la inmigración vive el populismo... En Europa, y también algo en EEUU, el Estado de bienestar concede derechos a cambio de nada. El inmigrante tradicional tenía un plan A: trabajar. Ahora el plan A es trabajar, pero hay un Plan B porque tenemos una red social muy generosa. En España, en los años previos a la crisis, vinieron unos cuatro millones de inmigrantes en edad laboral. Estalló la crisis y gran parte se quedó en paro, pero se fue una proporción minoritaria porque con nuestros subsidios estaban mejor que en su país. Otro problema es que si no se regula en número, la inmigración crea un exceso de oferta de mano de obra que compite con la local y eso baja los salarios, en especial de la clase media baja. Esa es la gente que en todo Occidente está enfadadísima porque los sueldos no suben. Otra cosa que ha sucedido en Europa y EEUU es que los inmigrantes han ido entrando ilegalmente y cuando ya eran muchos y no se podían expulsar se les ha regularizado. En Europa ha habido unas 300 regularizaciones en los últimos 20 años. Es absurdo no aceptar la inmigración que viene a ocupar una vacante laboral. Pero ese no es el modelo que tenemos. De ahí el populismo, Trump... Donald Trump tiene cinco hijos. Pero de tres mujeres distintas. Ese es otro tema. En Europa hay 10 países de primera cuyo primer ministro o equivalente no tiene niños.En Alemania, los dos últimos cancilleres, Schröder y Merkel, entre los dos se han casado seis veces y han tenido cero hijos biológicos. Pero también en Francia, Italia, Reino Unido, los tres primeros ministros del Benelux,Suiza,Suecia, Irlanda. Hace 80 años sólo había dos número uno que no tenían hijos: Hitler y Manuel Azaña. Si los líderes no tienen hijos y la familia no está en el discurso público es difícil fomentar la natalidad. Ante esa pasividad, ¿Es usted el ejemplo de que la sociedad civil debe implicarse en lo que delegamos en los políticos? A los políticos este tema les incomodaba e incluso muchos estaban de acuerdo con que hubiese poca natalidad. Hace 30 o 40 años había un crecimiento de población explosivo y el consenso de que era negativo. Incluso había economistas que decían que si la población seguía creciendo, el incremento de la economía no redundaría en más renta per cápita, no sería posible salir de la pobreza. En mi libro cuento cómo el informe Kissinger decía que si la población crece a ritmos muy fuertes, aunque la economía crezca la pobreza no se reduce. Es el pensamiento único... A las personas nos gusta vivir sobre una base de certezas morales (mi casa, mi familia, mi trabajo...) Cuando alguien cuestiona el statu quo al decir que la sociedad tiene un problema porque no nacen niños, incomoda. Occidente tiene una gran satisfacción por lo conseguido en los últimos 200 años. Se han superado situaciones de precariedad, de morirnos por todo tipo de enfermedades, las mujeres han conseguido la igualdad, vivimos en sociedades mucho menos autoritarias en las que hay una libertad teórica de pensamiento.Sin embargo, cuando se cuestionan determinadas verdades la gente se lanza a degüello, ya no es elEstado el que censura, pero es otro tipo de censura. Que en las redes sociales llega a límites increíbles... La crítica es un regalo.Decía Wiston Churchill que es como el dolor en el cuerpo humano, es lo que te avisa de problemas.Ahora, cuando es bilis por cuestionar el estabishment, es otra cosa. El tiempo pone cada cosa en su sitio y ya está habiendo una concienciación del envejecimiento de la población. ¿Qué propone para que nazcan más niños? Es un problema complejo que está ligado al modelo social.La modernización ha traído menos natalidad. Lo primero es tomar conciencia. Hay que revalorizar el prestigio de las madres, mostrar lo bonito que son los bebés, que en realidad nos encantan, es algo instintivo. No es lo mismo exponerlo en público que no. También dar el mensaje duro de que el país necesita niños, como se ha hecho en Francia.También hay medidas económicas con una base muy clara. Hay que incentivar (para el conservador), ayudar (para el socialdemócrata), compensar (para el liberal), cada uno en su ideología lo que quiera. Pero hay que compensar a las familias una parte significativa de lo que cuesta tener niños. No todo.Porque entonces habrá gente que tendrá hijos sólo por dinero. Eso ha pasado y moralmente es un desastre. Esa compensación tiene que centrarse en la mujer pero no sólo. También el hombre juega un papel importante. Y hay que tener cuidado con favorecer sólo a la mujer que trabaja fuera del hogar, como ahora. Si queremos incentivar la natalidad tiene que ser a todo tipo de mujeres, no sólo a unas en función de la ideología. La sociedad actual asocia el tener muchos hijos a pertenecer a algunos grupos religiosos o a no trabajar... Los valores dominantes son hostiles a la natalidad y sobre todo a la familia numerosa. Y es feo porque hay personas que libérrimamente han decidido tener muchos hijos y en un país que necesita niños tendríamos que aplaudirles. El desarrollo de la inteligencia artificial puede tentarnos a dejar en segundo plano el debate de la natalidad y confiar nuestro futuro a robots... Eso está pasando. Antes de nada hay que pensar que tener hijos completa la vida, el cariño no te lo va a poder dar una máquina. Luego, en el mundo tecnológico casi todo lo que se predice o llega más tarde de lo que se espera o llega antes. Si fiamos la natalidad a la robótica y sale bien no hay problema pero si sale mal es una catástrofe. Los científicos dicen que las máquinas nos jubilarán dentro de 100 años no de 20. Es como la inmortalidad. Hay quien anuncia la muerte de la muerte, pero la realidad es que la esperanza de vida crece pero no a un ritmo disruptivo, sino evolutivo. Menudo panorama, una sociedad envejecida y si confiamos en los robots, sin afecto... Una sociedad menguante. Lastrada en lo económico y en lo afectivo. Los ancianos son caros y pesados de cuidar. Veremos cosas moralmente indeseables. La presión hacia la eutanasia no deseada va a ser creciente porque los recursos son escasos.
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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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2017.08.11 08:25 Subversivos El personal sanitario debe pasar controles periódicos, es una profesión que genera tensión y riesgo

Bea, la auxiliar acusada de asesinato que trabajaba de sol a sol para "sacar adelante" a su hija La sanitaria es una persona muy conocida en su barrio. En el hospital de Alcalá de Henares no salen de su asombro: "Nunca ha dado ruido". 11 agosto, 2017 03:07 ASESINATOS MUERTES MADRID HOSPITALES Marta Espartero @martaespartero Uno, dos, tres avisos de Correos asoman en un buzón repleto. Un paquete espera a ser entregado desde el sábado. Tampoco se sabe cuándo lo recogerán. La destinataria no es otra que Beatriz L.D.: la auxiliar detenida tras ser acusada de asesinar a una octogenaria a su cargo.
-¿Te has enterado de lo de la Bea? Dicen que ha sido ella la del hospital.
-¿Bea, Bea? No me lo puedo creer. ¿Seguro?
En su barrio, en pleno centro del municipio madrileño de Alcalá de Henares, todo el mundo conocía a Bea, como la llamaban. Vivía allí, en un humilde piso de dos habitaciones de su propiedad, desde hacía más de una década. Siempre hablando, siempre preguntando. Sus vecinos la describen como una persona "súper social, súper agradable, muy simpática".
La noche del pasado jueves una mujer de 86 años, que estaba a punto de salir del Hospital Universitario Príncipe de Asturias alcalaíno -de titularidad pública- con el alta médica, sufrió una recaída y falleció a los pocos minutos. Los médicos que la acompañaban se sorprendieron: la mujer no presentaba ningún síntoma que pudiera hacer prever este desenlace. Las primeras sospechas indicaban un fallo de medicación.
Una burbuja de aire inyectada en el corazón
Tras varias pruebas al cuerpo ya sin vida de la mujer, los médicos descubrieron una burbuja de aire que habría sido inyectada en su corazón, desvelada por un TAC, y se percataron de que estaban ante un posible asesinato, por lo que informaron a la Policía y al juzgado de guardia. Tras varios interrogatorios a todo el personal que había estado en contacto con la paciente, la Policía determinó que Bea sería, posiblemente, la responsable del crimen. El sábado fue detenida y la juez ordenó su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza en la cárcel de Alcalá-Meco.
Beatriz lleva más de una década trabajando como auxiliar de enfermería en el hospital de Alcalá de Henares Beatriz lleva más de una década trabajando como auxiliar de enfermería en el hospital de Alcalá de Henares A Bea "le encantaba su trabajo", cuenta a EL ESPAÑOL un vecino de su mismo bloque. Es una opinión compartida: "Es una chica muy trabajadora. Si podía, doblaba. También se quedaba con gente que estaba sola en el hospital por las noches con tal de sacar a su hija adelante", relata otro vecino. No era su único empleo: además se ganaba un dinero extra limpiando las escaleras de su bloque día tras día. En el edificio están de obras y su ausencia no ha llamado apenas la atención. "Sí que veíamos esto más sucio, pero jamás se nos pasó por la cabeza que pudiera ser ella".
Su hija, el centro de su vida
La auxiliar de enfermería vivía en un quinto piso junto a su hija en una calle céntrica de Alcalá de Henares muy cercana a la estación de ferrocarril. Las plantas que adornan la puerta de entrada de la vivienda este jueves están secas y dan signos de no haber sido regadas en mucho tiempo, según ha comprobado este diario. La niña, de 9 años, es fruto de una relación anterior de su madre, quien tiene la custodia pero mantiene relación con el padre de la criatura, que les ayuda. Su "brujita", tal y como la llamaba cariñosamente Beatriz en sus redes sociales, era el centro de su vida.
"Es una madre coraje", indica una vecina que no sale de su asombro, ya que mantenían una buena relación."No pensábamos que era Bea. Es impensable, es una chica bastante maja que no daba problemas ni daba que hablar". Todos destacan su carácter trabajador y familiar: sus padres le ayudaban cuando estaba en alguno de sus trabajos. "Solían llevar a la niña al colegio y pasaban mucho tiempo con ella", confirma esta señora. "No me lo puedo creer, es que cuesta imaginarlo", confiesa.
Detalle del buzón de la vivienda de Beatriz. Detalle del buzón de la vivienda de Beatriz. M.E. Otro de sus conocidos coincide en que "Bea cumplía con su trabajo y lo hacía todo bien". "Jamás lo habríamos pensado, pero nunca se sabe". La auxiliar de enfermería es también una persona muy coqueta. Suele visitar con cierta frecuencia la peluquería de su manzana, donde la noticia de su detención es la comidilla del día cuando se entra al local. "Nos ha pillado por sorpresa. Es una chica majísima y súper social. Sólo puedo decir eso. Todo el mundo la conocía y a todo el mundo saludaba", afirma la dueña del negocio.
Pacientes dicen que "nunca ha dado un ruido"
Los pacientes del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá -donde trabajaba Bea hasta su detención y en el que tuvo lugar el suceso el pasado jueves-, no han podido dejar de mostrar su sorpresa, a pesar del mutismo que ronda la instalación sanitaria. La dirección del centro ha impuesto silencio informativo sobre el tema, según ha podido saber este diario."El personal aquí, aunque es muy joven y tiene mala fama por ser recién licenciados, es muy amable y muy educado", cuenta un hombre de mediana edad que acaba de ser dado de alta y que rehúsa dar su nombre a este periódico.
La entrada del hospital de Alcalá de Henares. La entrada del hospital de Alcalá de Henares. Una señora mayor, que viene de ser operada y que visita regularmente el hospital, reconoce a Beatriz cuando la reportera le muestra una fotografía. "Claro que me suena su cara porque hemos estado ingresados en la unidad, pero es una muchacha que nunca ha dado un ruido. Si hubiera habido algo extraño lo habríamos notado", afirma la mujer.
Bea estaba destinada en Medicina Interna, situada en la quinta planta del hospital público. Llevaba diez años trabajando allí y ocupaba una plaza de interina en el centro desde 2014. "Cuando nos hemos enterado hemos pensado que era alguien que había entrado para el verano, porque no nos lo creíamos", cuenta una enfermera a este periódico, sin añadir ningún dato más por temor.
De momento, la Policía Nacional investiga ahora otro posible caso; el de una enferma fallecida en el mismo hospital hace dos años en circunstancias similares y en el que también intervino Bea. En aquella ocasión no existieron evidencias que permitieran llegar a ninguna conclusión acerca de las circunstancias del fallecimiento, aunque el caso presentaba similitudes en algunos aspectos con el suceso del pasado jueves.
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2017.08.11 08:15 Subversivos El personal sanitario debe tener controles periódicos, es una profesión que genera mucha tensión y de riesgo.

Bea, la auxiliar acusada de asesinato que trabajaba de sol a sol para "sacar adelante" a su hija La sanitaria es una persona muy conocida en su barrio. En el hospital de Alcalá de Henares no salen de su asombro: "Nunca ha dado ruido". 11 agosto, 2017 03:07 ASESINATOS MUERTES MADRID HOSPITALES Marta Espartero @martaespartero Uno, dos, tres avisos de Correos asoman en un buzón repleto. Un paquete espera a ser entregado desde el sábado. Tampoco se sabe cuándo lo recogerán. La destinataria no es otra que Beatriz L.D.: la auxiliar detenida tras ser acusada de asesinar a una octogenaria a su cargo.
-¿Te has enterado de lo de la Bea? Dicen que ha sido ella la del hospital.
-¿Bea, Bea? No me lo puedo creer. ¿Seguro?
En su barrio, en pleno centro del municipio madrileño de Alcalá de Henares, todo el mundo conocía a Bea, como la llamaban. Vivía allí, en un humilde piso de dos habitaciones de su propiedad, desde hacía más de una década. Siempre hablando, siempre preguntando. Sus vecinos la describen como una persona "súper social, súper agradable, muy simpática".
La noche del pasado jueves una mujer de 86 años, que estaba a punto de salir del Hospital Universitario Príncipe de Asturias alcalaíno -de titularidad pública- con el alta médica, sufrió una recaída y falleció a los pocos minutos. Los médicos que la acompañaban se sorprendieron: la mujer no presentaba ningún síntoma que pudiera hacer prever este desenlace. Las primeras sospechas indicaban un fallo de medicación.
Una burbuja de aire inyectada en el corazón
Tras varias pruebas al cuerpo ya sin vida de la mujer, los médicos descubrieron una burbuja de aire que habría sido inyectada en su corazón, desvelada por un TAC, y se percataron de que estaban ante un posible asesinato, por lo que informaron a la Policía y al juzgado de guardia. Tras varios interrogatorios a todo el personal que había estado en contacto con la paciente, la Policía determinó que Bea sería, posiblemente, la responsable del crimen. El sábado fue detenida y la juez ordenó su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza en la cárcel de Alcalá-Meco.
Beatriz lleva más de una década trabajando como auxiliar de enfermería en el hospital de Alcalá de Henares Beatriz lleva más de una década trabajando como auxiliar de enfermería en el hospital de Alcalá de Henares A Bea "le encantaba su trabajo", cuenta a EL ESPAÑOL un vecino de su mismo bloque. Es una opinión compartida: "Es una chica muy trabajadora. Si podía, doblaba. También se quedaba con gente que estaba sola en el hospital por las noches con tal de sacar a su hija adelante", relata otro vecino. No era su único empleo: además se ganaba un dinero extra limpiando las escaleras de su bloque día tras día. En el edificio están de obras y su ausencia no ha llamado apenas la atención. "Sí que veíamos esto más sucio, pero jamás se nos pasó por la cabeza que pudiera ser ella".
Su hija, el centro de su vida
La auxiliar de enfermería vivía en un quinto piso junto a su hija en una calle céntrica de Alcalá de Henares muy cercana a la estación de ferrocarril. Las plantas que adornan la puerta de entrada de la vivienda este jueves están secas y dan signos de no haber sido regadas en mucho tiempo, según ha comprobado este diario. La niña, de 9 años, es fruto de una relación anterior de su madre, quien tiene la custodia pero mantiene relación con el padre de la criatura, que les ayuda. Su "brujita", tal y como la llamaba cariñosamente Beatriz en sus redes sociales, era el centro de su vida.
"Es una madre coraje", indica una vecina que no sale de su asombro, ya que mantenían una buena relación."No pensábamos que era Bea. Es impensable, es una chica bastante maja que no daba problemas ni daba que hablar". Todos destacan su carácter trabajador y familiar: sus padres le ayudaban cuando estaba en alguno de sus trabajos. "Solían llevar a la niña al colegio y pasaban mucho tiempo con ella", confirma esta señora. "No me lo puedo creer, es que cuesta imaginarlo", confiesa.
Detalle del buzón de la vivienda de Beatriz. Detalle del buzón de la vivienda de Beatriz. M.E. Otro de sus conocidos coincide en que "Bea cumplía con su trabajo y lo hacía todo bien". "Jamás lo habríamos pensado, pero nunca se sabe". La auxiliar de enfermería es también una persona muy coqueta. Suele visitar con cierta frecuencia la peluquería de su manzana, donde la noticia de su detención es la comidilla del día cuando se entra al local. "Nos ha pillado por sorpresa. Es una chica majísima y súper social. Sólo puedo decir eso. Todo el mundo la conocía y a todo el mundo saludaba", afirma la dueña del negocio.
Pacientes dicen que "nunca ha dado un ruido"
Los pacientes del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá -donde trabajaba Bea hasta su detención y en el que tuvo lugar el suceso el pasado jueves-, no han podido dejar de mostrar su sorpresa, a pesar del mutismo que ronda la instalación sanitaria. La dirección del centro ha impuesto silencio informativo sobre el tema, según ha podido saber este diario."El personal aquí, aunque es muy joven y tiene mala fama por ser recién licenciados, es muy amable y muy educado", cuenta un hombre de mediana edad que acaba de ser dado de alta y que rehúsa dar su nombre a este periódico.
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2016.02.04 19:41 MVega43 ¡¡¡VÁYASE…, SR. GONZÁLEZ!!!..., QUE NO NECESITAMOS SUS CONSEJOS

Dice Felipe que hace estas declaraciones, porque estoy cansado de que interpreten lo que suponen que pienso o debería pensar. Felipe ignora que cuando uno habla, máxime cuando ese uno se cree investido de autoridad, y amplifica sus palabras en un “medio” (El País, 28-I-2016), del grupo PRISA, siempre presuroso en ponerse a su servicio, se expone a ser interpretado en función de los intereses, no siempre ecuánimes, de los intérpretes. Justo lo mismo que él hace con sus juicios de intenciones y conductas de los demás, sin aportar argumentos. Por lo tanto, el que habla desde esa tribuna, si sus razonamientos son objetivos y fundamentados en datos históricos-empíricos, no debería sentirse a disgusto con las interpretaciones ajenas; el tiempo y la “academia”, que suelen ser neutrales, pondrán las cosas en su debido lugar… Pero el sufrimiento de Gonzáles (a veces sufro) no debiera ser por lo que los demás piensan, ¡sólo faltaba!, sino porque estoy en desacuerdo con unos o con otros, incluso con unos y con otros, aunque dice, hipócritamente, que trato de ser prudente. Y digo hipócritamente, porque en estas frases pone de manifiesto, una vez más, su “gran ego”, que nunca consigue disimular. Desde que Pablo Iglesias, el de PODEMOS, dijo aquello de que le gustaría ser el Felipe González de los años ochenta, su ego no ha dejado de corroerle las entrañas. ¡Tan irrepetible se cree!. No se explica, si no, la bilis que resuma por su boca cuando se refiere al líder de PODEMOS. Debería, por el contrario, de enorgullecerse de que alguien le elija de modelo. También lo tuvo como icono Rodríguez Zapatero… El buen maestro debe sentirse sanamente orgulloso de la capacidad de superación de sus alumnos, Pero lo que realmente corroe el ego de Felipe es que sabe que ya no puede volver atrás, y que, por mucho que lo intente, nunca va a estar a la altura de P. Iglesias, que, con su edad actual, similar a la de Felipe en los ochenta, el joven Iglesias está mucho mejor preparado académicamente que aquél otro joven “de la chaqueta de pana”. Alguien ha catalogado esa especie de envidia que sufren algunos padres viejos respecto de sus hijos, cuando éstos intentan desalojarlos de la actividad, de “síndrome de Abraham”. No sé si el nombre de esa patología psíquica obedece al mito bíblico del frustrado sacrificio de Isaac por su padre Abraham… ¡Así es la vida!... ¡El pelo, Felipe, no se cae o blanquea con la gripe!... Deberías, pues, sentirte muy a gusto, como reivindicaste en un reciente mitín, de tu contribución cuando gobernabas. Y aún te sentirás más reconfortado, si olvidas el “rebufo” irónico que se ocultaba tras aquel “autobombo”… Al menos, Felipe, no caerías en las tremendas contradicciones, cuando no mentiras, de tu discurso, de las que vamos a dar cuenta seguidamente.
Y lo primero con lo que no estoy de acuerdo es con el anzuelo que su entrevistador, Antonio Caño, le pone, para “tirarle de la lengua”: su influencia dentro de su partido y en la sociedad no sólo no ha decrecido en este tiempo –dice-, sino que ha aumentado ahora que el país vive la zozobra de una crisis política de muy difícil solución y de consecuencias inciertas. ¡Por favor, no más salvadores! Ante ese anzuelo, el entrevistado se crece y se llena de falsa humildad, recordándonos su gobierno de hace más de veinte años, y los diecinueve que fue Secretario General del PSOE: que es prudente a la hora de decir lo que piensa a los líderes del partido…, ante los que, si me preguntan, respondo, pero intentando no entrometerme nunca…, y que no le toca decidir. ¿Alguien se cree tal cosa?... ¡Quizá, Susana Díaz!... Poco porvenir tendrá Pedro Sánchez si se lo cree…
Pero antes de desmenuzar el texto de esta larga entrevista, no me resisto a expresar mi intuición, a juzgar por lo incongruente y deshilvanado del mismo, que esta entrevista ha sido “tramada” y “convenida” con urgencia. Que me perdone Felipe por esta mi primera “malinterpretación”.
Para aclararnos qué “luminosas ideas” nos propone este “venerado” Oráculo de Delfos, para el bien de la Patria y el bienestar de los españolitos, más que una “glosa” a un pensamiento coherente, me veo obligado a hacer un “comentario de texto” a la manera que lo haría un aventajado alumno de bachillerato. Sirva, pues, el esfuerzo, al menos, para recordar aquellos años jóvenes, ya que la conclusión del mismo la tengo prefijada desde la primera lectura del texto: a fuer de querer decir mucho, NO DICE NADA. En esto coincido con algunos de los comentaristas que he oído o leído. Sobraba la misma entrevista sólo por inoportuna… Vayamos, pues, por partes:
Primero, ¿qué necesita España, según Gonzáles, para recuperar su identidad perdida y volver a retomar el rumbo adecuado? Un programa progresista y reformista, y, por tanto un Gobierno que se identifique con tal programa. Pero, ¿qué entiende Felipe por tal programa, más allá de eslóganes y frases manidas? Y ¿qué Gobierno será capaz de llevarlo a la práctica? Contestemos al primer interrogante. Después de muchos rodeos y divagaciones contradictorias, para empezar, ni siquiera utiliza la palabra cambio, para que ese Gobierno nos saque del statu quo al que la crisis financiera y sus consecuencias económicas y sociales han provocado: recortes y desigualdades, corrupción, a lo que hay que añadir el desafío secesionista (de Cataluña). Todos estos fenómenos sólo han originado y han acelerado la sensación (atención a la palabra) de que hacen falta cambios, además de que vivamos una especie de final de ciclo. Al contrario de lo que ocurría en los años ochenta, en que sabíamos dónde estábamos y qué queríamos ser. Ahora hemos perdido el rumbo y no sabemos ni a donde vamos ni quienes somos. ¡Vamos, que sin él, los españoles y hasta su mismo partido nos hemos quedado huérfanos!... Todo ello es lo que justifica un proyecto reformista para España. De ese proyecto sólo sabe él, pero no acierta o no quiere explicárnoslo. Habla de la “manida” reforma de la Constitución; de la reforma electoral, que él no hizo cuando la ley vigente le beneficiaba; de la educación y de la sanidad públicas, o, ¡atención que esto es nuevo!, de reformas en las relaciones industriales (¿?) ¡De las puertas giratorias, nada de nada! Pero, además tiene la desfachatez de decir que de nada de esto está hablando nadie. Y digo bien desfachatez, porque da la impresión de que el tiempo que tiene que dedicar a “sus negocios” le priva no sólo de leerse el programa de PODEMOS, sino también el de su propio partido. Este “sabio” no está en el mundo de la realidad…, y comienzo a dudar de si lo está en el de los negocios…
Pero, mira por donde, en todo ese “bla…,bla…,bla” deja vislumbrar su idea de reforma: no estoy hablando, dice, de derogar leyes pasadas, sino de propuestas reformistas (dale con la palabreja) y de los votos que éstas necesitan para salir adelante. Y, aunque “de boquilla” dice que el bipartidismo imperfecto ha quedado atrás, lo que esa lógica de contradicciones realmente oculta es su intención de que todo siga igual, aunque con cierta apariencia de cambio… Más claro se expresa en el Editorial, que parece lo ha escrito él, de El País ( 31-I-16).
De anuncio teatral considera la “huida” de P. Sánchez hacia los militantes ante la “presión” a la que le someten sus “barones”. Es contradictorio que el editorial considere una evidente falta de liderazgo acudir a las bases, cuando han sido éstas las que le eligieron en “primarias” como Secretario General. Y cuando menos, resulta coincidente con la opinión de El País que P. Sánchez hable menos de un programa de cambio y de izquierda, y en su discurso utilice cada vez más las palabras “reformista” y “progresista”. Es sintomático que Sánchez en su discurso, una vez que el Rey le nombrara “candidato”, no haya utilizado ni una sola vez la palabra izquierda para referirse a su futuro Gobierno. En la campaña electoral decía que el único partido que podía aglutinar a toda la izquierda era el PSOE, e, incluso, criticaban a PODEMOS de ser “populista” y no definirse en cuál de esos dos topismos (derecha-izquierda) se situaba. ¿Por qué este giro? Porque eso es lo que le indica el “portavoz” del grupo Prisa: el líder socialista no debe jugar al equívoco de decir que va a reunir una imposible mayoría progresista y de izquierda. Las urnas no alumbraron ninguna mayoría de izquierdas. A ello nos referiremos en la respuesta al segundo interrogante. El entrevistador no queda satisfecho con las “explicaciones” de en qué debe consistir un proyecto progresista, viéndose obligado a repetir la pregunta hacia el final de la entrevista. Y, de nuevo, encuentra como respuesta un torrente de palabras huecas y frases vacías: necesitamos una economía social de mercado, …que es parte de la identidad fundamental de Europa… Se cree que incluyendo el término “social” entre los de “economía” y “mercado”, puede ocultar la Europa de los “paraísos fiscales” de Holanda y Suiza; la del expresidente del Eurogrupo y ministro de finanzas, el socialdemócrata J. Dijsselbloem, o la de J-Claude Juncker, actual Presidente de la Comisión Europea que, siendo ministro de finanzas en Luxemburgo, igual que su colega, facilitaron enormes recortes de impuestos a empresas multinacionales ficticiamente radicadas en sus respectivos países, al mismo tiempo que obligaban a Grecia o España a recortar y recortar el gasto en servicios sociales con tal de disminuir el “déficit público”, para garantizar a los mercaderes acreedores el cobro de sus inversiones (Aconsejo la lectura del artículo de Vicent Navarro, Público, 2-II-16). Una Europa muy preocupada por la “libre circulación de capitales”, mientras en sus fronteras diariamente mueren decenas de fugitivos del hambre y de la guerra con sus hijos en brazo. Parece que Felipe tranquiliza su conciencia con sólo decir que esos desajustes, provocados por los “excedentes” de riqueza que genera tal modelo económico, se pueden corregir sólo con frases manidas como la distribución justa de aquéllos, tenemos que dignificar el trabajo, superando la precariedad, mejorando los salarios y relacionándolos con la productividad. Este “visionario” no es consciente de que tales desajustes son estructurales del propio sistema capitalista, y no quiere ver que el pensamiento político que lo sustenta, el “ultraliberalismo”, que, antaño, tanto criticaba de los “chicago-bois”, se ha implantado como una doctrina dogmática y de “pensamiento único”, con el que se ha venido a identificar la “socialdemocracia” europea. ¡Es pura desvergüenza no querer aceptar, por muy “vida muelle” que se lleve, lo que la experiencia diaria “gime y grita” en los que la padecen!... ¡Y ya van muchos años de ese tipo de política y de meras “recetas cosméticas”!...
Del problema añadido que representa el “secesionismo catalán”, por no alargarme, remito al lector a lo que ya tengo escrito en varios trabajos anteriores. Así que vamos a la contestación del segundo interrogante.
¿Qué Gobierno podrá llevar a cabo ese programa “progresista y reformista”? De la cantidad de combinaciones que el “pactódromo” puede facilitarnos, voy a liberar al lector, aunque en el borrador me había hecho algunas, para resaltar las contradicciones de las que hace Felipe. Así que, sólo algunos comentarios al respecto. Comenzaré por uno general. Habla del orden lógico de las consultas del Rey de cara a la “investidura”, y critica como lo podría hacer cualquiera con un mínimo de sentido común, el “esperpento” montado por Rajoy. Pero obvia la gran crítica que un “montaje” así merece. Porque un “personaje”, todavía Presidente en funciones, no debería haber pisado la Zarzuela, con la “mochila” de corrupción que lleva a sus espaldas. En ese mismo día le habían metido en ella la “imputación” de su enésima tesorera, la de su partido como tal, y toda la corrupción valenciana, empezando por ACUAMED… ¿Es esa la forma de respetar la Jefatura del Estado, la Constitución, el Parlamento, etc.? ¿Es esa la ejemplaridad con la que pueden exigir al resto de los ciudadanos respetar y cumplir las Leyes? ¿Qué “papelito”, pues, se le reserva a P. Sánchez? El consejo del “gurú” no puede ser más pertinente: Sánchez debe cumplir con el mandato de los electores y del Comité Federal del Partido,… y debe intentarlo (formar Gobierno), si fracasa el PP. ¿Con quién y cómo? Y, a medida que el entrevistador concreta más sus preguntas, el entrevistado aumenta sus contradicciones. Calcula que, aunque con enormes dificultades, la aritmética parlamentaria le dará para llevar adelante una tarea de Gobierno reformista y progresista. Lo conseguirá hablando con todos y en base a un programa. ¿Por qué obvia de “izquierda”? Porque para ello tendría que contar con PODEMOS y otros como IU o ERC. ¡Y eso sería como “nombrar la soga en casa del ahorcado”!... Los de Iglesias y sus plataformas, que son los únicos y primeros que pusieron su programa sobre la mesa, quedan excluidos de ese todos; pues, el comportamiento arrogante (¿?) de los líderes de Podemos, con humillaciones que ponen al descubierto cuáles son sus verdaderas intenciones, no se debe aceptar. Pero el “amigo del de “el caracazo” no desaprovecha la oportunidad de hacer un “guiño hipócrita” a los votantes de PODEMOS, para explicar a sus votantes las verdaderas intenciones de Iglesias y los suyos… ¿Y cuáles son esas intenciones? Los recurrentes “topicazos”: Venezuela, Gracia, añadiendo uno más: son puro leninismo 3.0. ¡¡¡Lí-ne-a!!! Porque, para cantar ¡bingo!, le ha faltado dos numeritos más: lo del “oro de Moscú”; y algo más actual: “la financiación de Irán”. Y su amnesia, cercana al “alzhéimer”, le impide recordar la lluvia de marcos alemanes, facilitada por su padre adoptivo, Willy Brand, Filesa, etc. Pero a los que tenemos su edad no se nos olvida. También ha olvidado sus históricos e “histéricos” esfuerzos para desalojar del poder a Suárez y su tambaleante UCD. ¿Recuerda, al menos, cómo un tal “Isidoro” y un tal “Andrés”, con ese “oro alemán”, intentaron hacer casi desaparecer al PCE y a sus votantes y militantes, por cuya monumental lucha y sacrificios se pudo restaurar la Democracia, y aquéllos “tapados” pudieran darse a conocer, embadurnando los muros y paredes del país con retratos de chicos melenudos, chupitas de cuero y chaquetas de pana? No me resisto a recordarle, por si no ha leído o visto, el espantoso ridículo que han hecho sus “correligionarios” Matteo Renzi y Hollande ante la visita a Italia y Francia del Presidente iraní, Hasan Rohani. Ante la expectativa de los miles de millones de euros a invertir, hasta las Venus que adornan la plaza del Campidoglio se han visto obligadas a cubrirse sus “partes pudendas”, para no herir la mirada hipócrita del presidente de un régimen, que todos sabemos cómo trata a las mujeres… ¡Menos mal que el invierno no está demasiado frio!... Y nuestro ministro Margallo ya estaba camino de Melilla por si “el persa”, a su regreso, quería ver los terrenos donde instalar su ansiada refinería de petróleo… En fin, ¡que cuando el dinero, de color negro o amarillo, “cae” a raudales, sus beneficiarios, con el pretexto de crear puestos de trabajo, olvidan los principios más elementales, sus culturas y sus más ricas tradiciones artísticas!... ¡Ay, sr. González, cómo algunos cambian de chaqueta con el escaso tiempo transcurrido desde entonces! ¡Otros, en cambio, siguen igual o peor!...
Pero retomemos el hilo (de araña) de la entrevista. Es novedad que ahora Felipe abandone la “gran coalición” (PP+PSOE+C´s) que tenía en mente antes de las elecciones. Quizá fuera por las buenas perspectivas que los sondeos daban entonces a Ciudadanos. Pero tampoco le vale la del Gobierno del Ibex-35, ya que esa combinación podría hacerle (al PSOE) una “pinza”, ¡cómo la recuerda!, ayudando la subida de Podemos, y dejando a éste el espacio de la oposición. Pero, ¡aclárese sr. González!, ¿cuál es el mejor Gobierno posible? Es inútil; de nuevo nos encontramos con la táctica disuasoria de “echar balones fuera”, como respuesta: es mucho pedir(me) en una entrevista como esta, pero creo que ha llegado el momento de mirar a los ciudadanos y abandonar estrategias de trileros como la que hemos visto el viernes pasado. A nadie le extrañaría que a estas alturas de mi vida prefiriera que haya un Gobierno con programa acordado para España, por lo que necesitamos, incluso si no es el Gobierno que más me guste personalmente (¿?) Me va a permitir el lector la osadía de, más que de comentar, sacar a la luz lo que oculta este “galimatías”: nadie, a estas alturas, sabiéndose lo “forrado” que estoy, se escandalizaría que yo prefiriera un Gobierno a la medida de mis intereses, porque lo necesito para ganar tiempo, aunque no fuera todo lo de derecha que le gustara a mis socios…
Y acto seguido, entra en el análisis “engorroso” de la aritmética parlamentaria. Pero de tal engorro voy a librar al lector, aunque prometí un comentario más literal del texto. Me lo agradecerá, porque, si bien acusa a otros de “trileros”, cuando este “alquimista” hace uso de la “magia” y el “conjuro”, deja en pañales al propio Pitágoras. Su editorial en El País del día siguiente, lo explica más claro: las urnas no alumbraron ninguna mayoría de izquierdas, ni siquiera aceptando la hipótesis extremadamente generosa de que Podemos sea considerado como tal; sus diputados, junto con los de IU y los socialistas, suman 161 escaños. ¿Y los de ERC y otros del Grupo Mixto? ¿No adivina el lector en este texto el “alambique” desde el que el “ilustre Mago”, con su “abracadabra”, pretende hacer desaparecer a los parlamentarios de PODEMOS, mandándolos al “gallinero del hemiciclo”?
Dice ver posible un Gobierno PSOE+C´s, pues, según él, podría haber base parlamentaria para las reformas que necesitamos, aunque, de momento, no dice cuáles son esas bases y cuáles las reformas. Sólo que la ve factibles, si el PP no practica la vetocracia… ¡Así se las ponían a Felipe, pero el otro! ¿Ha sacado el lector alguna conclusión clara? No se desanime; que tampoco el entrevistador, que le sigue preguntando en qué basa sus preferencias por un Gobierno progre sista y reformista. Pero la respuesta vuelve a ser “etérea”: haciendo frente al inmovilismo y al liquidacionismo. Dos males que pretende conjurar recurriendo al consenso de la Transición. En ese recurso fácil al espíritu de la Transición, Felipe olvida detalles importantes. Bien está que esos detalles los ignore el “piquito de oro” de A. Rivera, citando al propio Felipe, a Fraga, S. Carrillo y sus papeles en la elaboración de la Constitución y en los Pactos de la Moncloa. Pero de ninguna manera debe ignorarlos el que estuvo presente en tales eventos: aquél consenso fue impuesto por los “poderes fácticos”, y los que más se beneficiaron del mismo fueron los “restos del franquismos”, que, aprovechando la “derechización” del PSOE, intentaron liquidar las fuerzas que realmente lucharon contra la dictadura, que, ingenuas, creyeron que tiempo tendrían de recuperar lo perdido, una vez instaurada la Democracia. Pero tales esperanzas fueron frustradas por ese bipartidismo imperfecto, que ahora denuncia Gonzáles hipócritamente.
Lo que sí tiene claro Felipe en todas sus “maquinaciones” es la exclusión de PODEMOS. La desconfianza que él presume en esta fuerza emergente hacia un Gobierno monocolor del PSOE, quiere revertirla en confianza hacia sus palabras y hacia las promesas de su partido. Pero eso sería tanto como confiar en las “nuevas” promesas del PP, después de lo visto en la legislatura que acaba. No sé, pues, de qué se asusta Felipe y la “vieja guardia”, de que PODEMOS exija garantías del cumplimiento del programa, participando en el posible Gobierno presidido por Pedro Sánchez. Intentar deslegitimar esa exigencia con el fútil argumento de que lo que desea Iglesias son “poltronas”, más bien alimenta esa desconfianza, como presagian las primeras decisiones tomadas en el Parlamento, perjudicando a PODEMOS, cuyos sesenta y nueve diputados representan a más de cinco millones de españoles. Pero, es que, además, se olvida de que la ejecución de cualquier programa político de gobierno, no se hace desde las “tribunas” del Parlamento, sino en los despachos ministeriales, detrás de una mesa y en una silla… ¿O es que Felipe y los que piensan como él confían más en un pacto con el PP, que sigue reclamando el primer “sillón”, o de éste con su “marca blanca”, C´s, cuyo líder siempre dijo que no apoyaría ni a Rajoy ni a Sánchez, ni participaría en un Gobierno que él no presidiera? Ahora que el resultado electoral le “ha bajado los humos”, no quiere perder su trozo de la tarta, presentándose como un “hombre de Estado” conciliador, haciendo de “celestina” ante los que, no ha mucho, casi desairaba… Por cierto, ¿de dónde saca este “aprendiz de trilero” los 17 millones de votantes que, dice, están detrás de su proyecto?...(Al Rojo Vivo, 3-2-16). Y una pregunta más a este “hombrecito de Estado”: si en estos días se muestra tan atareado en su ir y venir a la Moncloa y Ferraz con la “salvífica” misión de convencer a PP y PSOE para que retiren el veto que, mutuamente, se tienen, ¿por qué no hace lo mismo con el círculo rojo en el que él y los suyos pretenden confinar a PODEMOS?...
Ante la insistencia del periodista, Felipe no encuentra una Ariadna que le ayude, como a Teseo, a salir del “laberinto” en que se ha metido. Conoce de sobra el NO del PSOE a negociar con el PP; igualmente sabe de la negación de C´s de apoyar al PSOE, si pacta con PODEMOS… Entonces, ¿En qué queda ese Gobierno reformista y progresista preferido por él? ¿Cómo ha de considerarse, si no de hipócrita, de marrullera, habida cuenta de la aritmética parlamentaria, su respuesta: creo que ni el PSOE ni el PP ni otros deberían negar la posibilidad de un Gobierno para España, si no están en condiciones de hacerlo ellos con sus formulaciones y programas? Sólo encuentro una consideración: la de “respuesta escapatoria”.
Por último, la UE y Europa como excusa. Ha echado de menos en la “campaña” que no se hablara del tema. ¿No ha participado él en algunos mítines? ¿Es que sólo le dejaron tiempo para “denigrar” a PODEMOS? ¿Dedica algo de su tiempo para preocuparse por el gravísimo problema de los refugiados, que puede “dejar en pañales” a la Europa de los Derechos Humanos? Por otra parte, es tremendamente hipócrita, cuando dice: No soy partidario de esas campañas que tratan de meter miedo a los ciudadanos, para condicionar su libre voluntad, inclusive la presión que pueda venir de la Comisión Europea… ¡Como si él y los suyos estuvieran al margen de tales presiones, de la que esta misma entrevista no es más que una prueba evidente! ¿Qué pensar, además, de las reuniones y “comilonas” de la “vieja guardia”, para agitar a su “quinta columna” del Comité Federal?
Por fin termina esta larga interviú con un poco de “peloteo”, pues como no sea por la veneración que el periodista profesa por el “líder”, ignoro en qué escenarios potenciales se esté especulando con su nombre como una especie de solución ideal…, o por qué cree que se echa tanto en falta un Felipe González en España… (¿?) Y la respuesta no puede ser más de “beata piadosa”: porque ha dado tiempo a olvidarse de los errores que cometí…, y porque reconocen que siempre puse por delante los intereses de España, y eso se echa de menos ahora… ¡AHÍ QUEDA ESO!...
Y ya que me he alargado más de lo previsto, no importa un poco más para reconocer a Pedro Sánchez su habilidad en recurrir a las bases, intentando fortalecerse frente a sus detractores internos. Si de verdad pone en práctica todo lo que ayer le oí decir en una entrevista en TV-5 con Piqueras (3-2-16), y mantiene el “talante” que le observé, en las dificultades que tiene por delante, saldrá fortalecido como líder del PSOE, fortaleciendo a la vez a su partido. Alguien tiene que relegar a los libros de historia a personajes como Felipe Gonzáles. Pero, Pedrito, para todo ello no puede dejar pasar la oportunidad que te brinda el “leninista 3.0” de formar un Gobierno de Izquierda…
Manuel Vega Marín. Madrid, 4 de Febrero de 2016. Solicitoopinar.blogspot.com.es @ElmismotalVega
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