A salir en Cambridge, Reino Unido

DOLENCIA NO RECONOCIDA

2017.06.25 14:26 eduardorse7 DOLENCIA NO RECONOCIDA

La disfunción eréctil inducida por internet no está reconocida oficialmente como una dolencia. Wilson explica esta realidad aludiendo al “gran vacío existente entre el porno por internet, sus efectos y donde se encuentra la ciencia actualmente”.
Buena parte de los estudios y análisis en la materia, como los que recoge Wilson en su página web, se han publicado en los últimos dos o tres años. Entre ellos destacan los que ha realizado Valerie Voon, investigadora de neurociencias de la prestigiosa Universidad de Cambridge, en Inglaterra.
En sus estudios, los sujetos con “comportamientos sexuales compulsivos” –como pueden ser los adictos al porno en internet– presentan “más dificultades que los sujetos sanos a la hora de tener orgasmos y más dificultades para tener erecciones en relaciones íntimas de carácter sexual”. Esas dificultades, sin embargo, desaparecen al “estar expuestos a material sexual explícito”.
Ante el porno por internet, el cerebro está expuesto a niveles muy altos de dopamina. Este neurotransmisor lo genera el organismo cuando el individuo lidia en situaciones “muy importantes para su supervivencia”, subraya Wilson. Por ejemplo, “cuando buscas comida y tienes hambre, cuando te enamoras, ves a alguien que te gusta, pero en las relaciones sexuales es cuando más dopamina llega al cerebro”, añade Wilson.
DOPAMINA EN EXCESO
De lo que él y otros llevan ya tiempo alertando es que el consumo de porno por internet eleva demasiado los niveles de dopamina, de modo que el cerebro sufre una suerte de reconfiguración, reclamando este tipo de hiperestimulación para generar una erección. En una situación de cama normal, la síntesis de dopamina de alguien como Deem cuando era adicto al porno puede no ser suficiente para la penetración. Ahí radica el problema en este tipo de impotencia inducida. “El porno en internet es, de lejos, el estímulo sexual que lleva a una mayor liberación de dopamina en el organismo”, sostiene Wilson.
Mary Sharpe, psicóloga y directora de la Reward Foundation, una institución británica que pronto estará a cargo de la elaboración de planes de estudio para profesores de preadolescentes en el Reino Unido, destaca que “no todo el mundo se convierte en un adicto, lo que más suele ocurrir es que, el cerebro, entra en una trampa causada por el sobreestimulo del porno”. “El cerebro es un órgano muy plástico, y gracias a esa plasticidad puede salir de esa trampa si uno deja de estar expuesto a la sobreestimulación que causa el porno por internet”, añade Sharpe.
LOS ADOLESCENTES, LOS MÁS SENSIBLES
Su fundación lleva años presentando en distintos puntos del planeta los efectos de la pornografía del siglo XXI sobre el cerebro. “Nosotros no buscamos avergonzar a nadie, sólo queremos presentar cómo funciona el cerebro, especialmente en adolescentes, que son los más vulnerables porque producen más dopamina y, además, son más sensibles a ella”, explica Sharpe. Esta psicóloga también forma parte de la dirección de la Sociedad estadounidense para el Avance de la Salud Sexual, integrante de la Asociación Mundial para la Salud Sexual.
Sharpe destaca que “la gente, especialmente los jóvenes, no tienen ni idea de que el porno puede ser peligroso, los padres, por ejemplo, piensan que se trata de algo propio del paso de la adolescencia a la edad adulta, pero no lo es”. Los jóvenes constituyen el mayor grupo de consumidores de este tipo de contenidos. Las personas de edades comprendidas entre los 18 y los 44 años suman el 77% de los usuarios de Pornhub
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2017.02.22 12:23 RaulMarti " MARX LLEVABA BASTANTE RAZÓN" Nota (2016) de nuestro gran Viçenc Navarro

Como consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tienen en losmayores medios de difusión y comunicación, incluso académicos, en España (incluyendo Catalunya), el grado de desconocimiento de las distintas teorías económicas derivadas de los escritos de Karl Marx en estos medios es abrumador.
Por ejemplo, si alguien sugiere que para salir de la Gran Recesión se necesita estimular la demanda, inmediatamente le ponen a uno la etiqueta de ser un keynesiano, neo-keynesiano o “lo que fuera” keynesiano.
En realidad, tal medida pertenece no tanto a Keynes, sino a las teorías de Kalecki, el gran pensador polaco, claramente enraizado en la tradición marxista, que, según el economista keynesiano más conocido hoy en el mundo, Paul Krugman, es el pensador que ha analizado y predicho mejor el capitalismo, y cuyos trabajos sirven mejor para entender no solo la Gran Depresión, sino también la Gran Recesión.
En realidad, según Joan Robinson, profesora de Economía en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y discípula predilecta de Keynes, este conocía y, según Robinson, fue influenciado en gran medida por los trabajos de Kalecki.
Ahora bien, como Keynes es más tolerado que Marx en el mundo académico universitario, a muchos académicos les asusta estar o ser percibidos como marxistas y prefieren camuflarse bajo el término de keynesianos.
El camuflaje es una forma de lucha por la supervivencia en ambientes tan profundamente derechistas, como ocurre en España, incluyendo Catalunya, donde cuarenta años de dictadura fascista y otros tantos de democracia supervisada por los poderes fácticos de siempre han dejado su marca.
Al lector que se crea que exagero le invito a la siguiente reflexión.
Suponga que yo, en una entrevista televisiva (que es más que improbable que ocurra en los medios altamente controlados que nos rodean), dijera que “la lucha de clases, con la victoria de la clase capitalista sobre la clase trabajadora, es esencial para entender la situación social y económica en España y en Catalunya”; es más que probable que el entrevistador y el oyente me mirasen con cara de incredulidad, pensando que lo que estaría diciendo sería tan anticuado que sería penoso que yo todavía estuviera diciendo tales sandeces.
Ahora bien, en el lenguaje del establishment español (incluyendo el catalán) se suele confundir antiguo con anticuado, sin darse cuenta de que una idea o un principio pueden ser muy antiguos, pero no necesariamente anticuados.
La ley de la gravedad es muy, pero que muy antigua, y sin embargo, no es anticuada.
Si no se lo cree, salte de un cuarto piso y lo verá.
 **LA LUCHA DE CLASES EXISTE** 
Pues bien, la existencia de clases es un principio muy antiguo en todas las tradiciones analíticas sociológicas.
Repito, en todas.
Y lo mismo en cuanto al conflicto de clases.
Todos, repito, todos los mayores pensadores que han analizado la estructura social de nuestras sociedades –desde Weber a Marx- hablan de lucha de clases.
La única diferencia entre Weber y Marx es que, mientras que en Weber el conflicto entre clases es coyuntural, en Marx, en cambio, es estructural, y es intrínseco a la existencia del capitalismo.
En otras palabras, mientras Weber habla de dominio de una clase por la otra, Marx habla de explotación. Un agente (sea una clase, una raza, un género o una nación) explota a otro cuando vive mejor a costa de que el otro viva peor.
Es todo un reto negar que haya enormes explotaciones en las sociedades en las que vivimos.
Pero decir que hay lucha de clases no quiere decir que uno sea o deje de ser marxista.
Todas las tradiciones sociológicas sostienen su existencia.
 **LAS TEORIAS DE KALECKI** 
Kalecki es el que indicó que, como señaló Marx, la propia dinámica del conflicto Capital-Trabajo lleva a la situación que creó la Gran Depresión, pues la victoria del capital lleva a una reducción de las rentas del trabajo que crea graves problemas de demanda.
No soy muy favorable a la cultura talmúdica de recurrir a citas de los grandes textos, pero me veo en la necesidad de hacerlo en esta ocasión.
Marx escribió en El Capital lo siguiente: “Los trabajadores son importantes para los mercados como compradores de bienes y servicios. Ahora bien, la dinámica del capitalismo lleva a que los salarios –el precio de un trabajo- bajen cada vez más, motivo por el que se crea un problema de falta de demanda de aquellos bienes y servicios producidos por el sistema capitalista, con lo cual hay un problema, no solo en la producción, sino en la realización de los bienes y servicios.
Y este es el problema fundamental en la dinámica capitalista que lleva a un empobrecimiento de la población, que obstaculiza a la vez la realización de la producción y su realización”.
Más claro, el agua.
Esto no es Keynes, es Karl Marx.
De ahí la necesidad de trascender el capitalismo estableciendo una dinámica opuesta en la que la producción respondiera a una lógica distinta, en realidad, opuesta, encaminada a satisfacer las necesidades de la población, determinadas no por el mercado y por la acumulación del capital, sino por la voluntad política de los trabajadores.
De ahí se derivan varios principios.
Uno de ellos, revertir las políticas derivadas del domino del capital (tema sobre el cual Keynes no habla nada), aumentando los salarios, en lugar de reducirlos, a fin de crear un aumento de la demanda (de lo cual Keynes sí que habla) a través del aumento de las rentas del trabajo, vía crecimiento de los salarios o del gasto público social, que incluye el Estado del bienestar y la protección social que Kalecki define como el salario social.
Mirando los datos se ve claramente que hoy las políticas neoliberales realizadas para el beneficio del capital han sido responsables de que desde los años ochenta las rentas del capital hayan aumentado a costa de disminuir las rentas del trabajo (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual” en Le Monde Diplomatique, julio 2013), lo cual ha creado un grave problema de demanda, que tardó en expresarse en forma de crisis debido al enorme endeudamiento de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares (y de las pequeñas y medianas empresas).
Tal endeudamiento creó la gran expansión del capital financiero (la banca), la cual invirtió en actividades especulativas, pues sus inversiones financieras en las áreas de la economía productiva (donde se producen los bienes y servicios de consumo) eran de baja rentabilidad precisamente como consecuencia de la escasa demanda.
Las inversiones especulativas crearon las burbujas que, al estallar, crearon la crisis actual conocida como la GranDepresión.
Esta es la evidencia de lo que ha estado ocurriendo (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015)
De ahí que la salida de la Gran Crisis (en la que todavía estamos inmersos) pase por una reversión de tales políticas, empoderando a las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital.
Esta es la gran contribución de Kalecki, que muestra no solo lo que está pasando, sino por dónde deberían orientar las fuerzas progresistas sus propuestas de salida de esta crisis, y que requieren un gran cambio en las relaciones de fuerza Capital-Trabajo en cada país.
El hecho de que no se hable mucho de ello responde a que las fuerzas conservadoras dominan el mundo del pensamiento económico y no permiten la exposición de visiones alternativas.
Y así estamos, yendo de mal en peor.
Las cifras económicas últimas son las peores que hemos visto últimamente.
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